Toyota reestructurará su producción en Norteamérica con una inversión de $3.6 mil millones de dólares en Texas

La corporación automotriz japonesa Toyota Motor de Norteamérica formalizó una estrategia de reorganización industrial que modificará la distribución de su manufactura en la región. La empresa anunció una inyección de capital por $3,600 millones de dólares destinada a la expansión de su planta de San Antonio, Texas, con el objetivo de construir una segunda línea de montaje de vehículos y fortalecer su competitividad en el mercado estadounidense ante el actual entorno arancelario.

El proyecto contempla que la nueva infraestructura comience operaciones en el año 2030, lo que generará más de 2,000 nuevos empleos directos en la localidad y sumará una capacidad de producción anual estimada en 150 mil unidades.

Este movimiento financiero implicará el traslado gradual de la fabricación de la camioneta pick up Tacoma que actualmente se realiza en la planta de Baja California, México, hacia las instalaciones de Texas en un plazo aproximado de cuatro años.

La camioneta Tacoma representa un pilar para la industria automotriz en territorio mexicano, posicionándose como el segundo vehículo de manufactura nacional más exportado, con un volumen de 24,558 unidades enviadas al extranjero hasta mayo de 2026.

A pesar de que la automotriz mexicana ha operado la producción de este modelo en la planta de Baja California durante dos décadas y que desde 2024 las sedes de Guanajuato y Baja California ensamblaban de manera exclusiva la nueva generación de dicho vehículo para el mercado global, las presiones comerciales derivaron en el retorno de la línea de ensamble a territorio estadounidense.

Frente al panorama arancelario que motivó estos compromisos de inversión, la dirección de la firma en el mercado mexicano detalló que hasta el momento han decidido no modificar los precios de exportación y absorber de manera temporal el costo de los gravámenes impuestos en Estados Unidos.

Guillermo Díaz, presidente de Toyota México, refirió que la organización se encuentra analizando el impacto financiero definitivo debido a los cambios diarios en las políticas comerciales, por lo que la matriz global justificó la transición como una medida necesaria para optimizar su sistema de producción local y abastecer la demanda directa de sus consumidores en la región norteamericana.