Amparo Moraleda asume la presidencia de Airbus

El consejo de administración de Airbus, ratificado en la junta de accionistas celebrada en Ámsterdam, ha nombrado a la española Amparo Moraleda como su nueva presidenta no ejecutiva, cargo que asumirá formalmente el próximo 1 de octubre.

Este nombramiento marca un precedente sin parangón en la historia del consorcio europeo, ya que Moraleda no solo se convierte en la primera mujer en ocupar la presidencia, sino también en la primera persona de nacionalidad distinta a la francesa o alemana en alcanzar la máxima responsabilidad del grupo desde su fundación en 1970.

Moraleda sustituirá a René Obermann, quien tras liderar la compañía desde 2020, se incorporará a la dirección de la tecnológica SAP.

La elección de Moraleda es interpretada por analistas del sector como un reconocimiento explícito al peso estratégico de España dentro del ecosistema de Airbus. Con una huella industrial que emplea a 14,000 personas en ocho centros repartidos entre Madrid, Castilla-La Mancha y Andalucía, España alberga en Getafe la tercera instalación más grande de la compañía a nivel mundial.

La trayectoria de Moraleda, ingeniera industrial por Comillas ICAI, incluye roles directivos de alto nivel en IBM, Iberdrola y, más recientemente, la vicepresidencia de CaixaBank. Su profundo conocimiento de la gobernanza corporativa y su experiencia previa como consejera en Vodafone y Maersk resultarán fundamentales para guiar al consejo en un entorno global caracterizado por la volatilidad geopolítica y la transformación energética de la aviación.

Desde una perspectiva operativa, el mandato de Moraleda coincidirá con hitos industriales críticos para la rama española, como la consolidación de los Programas Especiales de Modernización (PEM) de defensa y el desarrollo del sistema de combate europeo FCAS. Además, la nueva presidenta supervisará la posición competitiva de las plantas españolas ante la futura generación del A320, el avión de pasillo único más exitoso de la firma. La posibilidad de atraer la producción de componentes estructurales de nueva generación hacia centros como Getafe o Sevilla representará uno de los grandes retos de la próxima década, reforzando la autonomía estratégica de Europa en la fabricación de aeronaves comerciales y militares de última generación.