Ebrard defiende aranceles contra China; México busca proteger industria nacional de subsidios asiáticos
- Poder México
- marzo 26, 2026
- Gobierno, Inversiones, Nacional
- Marcelo Ebrard, TMEC
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Diego Aguilar
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubon, defendió la legalidad de los recientes incrementos arancelarios impuestos por el gobierno federal a las importaciones procedentes de Asia. Los comentarios del funcionario se dieron a medios de comunicación luego de la Asamblea Anual 82 de Cámara de la Industria de Transformación de Nuevo León (Caintra), celebrada en Monterrey, Nuevo León.
La declaración surge como respuesta directa a las advertencias emitidas horas antes por el Ministerio de Comercio de China, dependencia que argumentó tener el derecho de aplicar medidas de represalia comercial contra México tras acusar afectaciones directas a sus exportaciones. El gobierno mexicano justificó la medida por la estricta necesidad de proteger a la industria nacional ante prácticas de comercio desleal detectadas en sectores productivos clave.
“Pusimos aranceles para que el piso, que está muy disparejo, a favor de estas empresas empiece a emparejarse. Ese es un derecho que México tiene. Nosotros no tenemos nada contra China ni contra ningún otro país”, afirmó el titular de la Secretaría de Economía.
Los análisis técnicos del gobierno determinaron que productos como el acero y los vehículos asiáticos ingresan al país con precios inferiores a los costos de producción. Esta condición es impulsada por esquemas de asistencia financiera desde su país de origen, lo que genera una disparidad estructural en el mercado interno y amenaza la rentabilidad operativa de los productores locales.
Para el titular de Economía, la imposición de estas tarifas es una herramienta regulatoria fundamental para equilibrar la competencia comercial frente a los apoyos extranjeros, en estricto apego a las normativas del comercio internacional vigentes.
“El acero chino está costando, la tonelada, 150 dólares a México. Y, haciendo todas las pruebas, habidas y por haber con la industria que está asentada aquí en Monterrey, llegamos a la conclusión de que no están pagando los mismos impuestos o tienen un subsidio de garantía muy grande”, detalló el funcionario.
El funcionario expuso una situación idéntica en el desarrollo del sector automotriz. Los vehículos de importación asiática se ofrecen al consumidor final a precios que alteran el orden competitivo, una práctica comercial que imposibilita la competencia de las plantas armadoras y distribuidoras establecidas en el territorio nacional.
“Lo mismo los vehículos, son precios abajo de inventario. O sea, vas a quebrar a cualquier empresa, no importa cuál sea, porque tu precio de salida es menor a lo que le cuesta al señor de enfrente abrir su tienda”, advirtió Ebrard.
La respuesta de la Secretaría de Economía a las declaraciones del gobierno chino se enmarca en la defensa de las facultades soberanas de México para ajustar sus políticas arancelarias cuando existen evidencias comprobables de distorsiones en los mercados.
“El que tú subas un arancel es algo legítimo, de acuerdo a la Organización Mundial del Comercio. Entonces, lo que yo no estaría de acuerdo con su comunicado es que no podamos mover aranceles”, sentenció el funcionario.
Revisión del T-MEC y certidumbre
La política arancelaria hacia el mercado asiático forma parte de una estrategia económica regional más amplia y estructurada, dijo Ebrard. La semana pasada, la Secretaría de Economía sostuvo la primera ronda formal de conversaciones con el gobierno de Estados Unidos en la ciudad de Washington para trazar la ruta de revisión del tratado comercial de Norteamérica.
El objetivo central de las delegaciones de México, Estados Unidos y Canadá es disminuir de manera acelerada la dependencia operativa de las importaciones asiáticas en sectores críticos como la industria farmacéutica, donde la región importa hasta 90% de sus insumos básicos.
“Lo que se trató es cómo vamos a aumentar la producción en Norteamérica, o sea, México, Estados Unidos y Canadá, para reducir la dependencia de Asia en varios temas importantes”, explicó Ebrard respecto a las prioridades operativas del bloque comercial.
Durante las reuniones bilaterales en la capital estadounidense, la delegación mexicana también expresó su desacuerdo formal con las decisiones arancelarias de su principal socio comercial. El gobierno de México cuestionó específicamente la permanencia de un gravamen del 50% a las exportaciones nacionales de acero hacia el mercado de Estados Unidos.
A pesar de estas diferencias en el sector metalúrgico, el secretario mantuvo una perspectiva analítica positiva sobre las negociaciones. Destacó que 85% de las exportaciones mexicanas ingresan a ese país libres de impuestos, lo que consolida a México como el mayor exportador hacia Estados Unidos.
“Nosotros lo pusimos sobre la mesa, y que lo mejor sería tener más amplia certidumbre entre los dos países y si queremos reducir nuestra dependencia de Asia, pues necesitamos reducir la incertidumbre de este lado. Y no tener aranceles intempestivos, cambios de reglas todo el tiempo”, argumentó sobre las pláticas binacionales.
Reactivación del financiamiento a empresas
De forma paralela a la agenda internacional, la dependencia anunció una serie de programas institucionales diseñados para respaldar las actividades comerciales y la integración tecnológica de las empresas en el país. El gobierno convocó a los empresarios al evento InnovaFest, programado para el 29 de mayo en la ciudad de Monterrey.
Aunado a esta iniciativa de desarrollo tecnológico, el secretario destacó la reactivación estructural de los programas de crédito a través de la banca de desarrollo del Estado mexicano para impulsar directamente los proyectos de expansión del sector privado nacional.
“Cualquier ejercicio de innovación, sea de cualquier tipo, puede participar. Lo peor que te puede pasar es que te ganes un millón de pesos. Importante tomar nota del regreso de Nacional Financiera al apoyo a proyectos de las empresas”, subrayó Ebrard .


