Registra banca mexicana una desaceleración en el crédito y riesgos de cumplimiento en un entorno de tasas a la baja: Calificadoras

El sector de la banca múltiple en México registró una desaceleración en la originación de crédito y una perspectiva de deterioro operativo al cierre de marzo de 2026, a pesar de que reportó utilidades históricas por 304.4 mil millones de pesos en el ejercicio previo. Reportes sectoriales de HR Ratings y Fitch Ratings coincidieron en que el sistema financiero mexicano enfrenta una fase de menor dinamismo económico, con una expectativa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 1.5% y una reducción proyectada en la tasa de referencia hacia niveles del 6.25% al cierre del año.

Este escenario se presentó en un contexto de incertidumbre por la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y un incremento en el escrutinio regulatorio derivado de preocupaciones internacionales sobre lavado de dinero en el país. Esta tendencia obedeció a la convergencia de factores macroeconómicos y operativos que limitaron el margen financiero de las instituciones y frenaron la inversión en sectores productivos.

La desaceleración en la originación de cartera, que pasó de un crecimiento real anual de 8.2% en 2024 a solo 2.8% en 2025, se explicó por una postura más cautelosa de la banca frente a la volatilidad externa y la limitada inversión extranjera. Asimismo, el fin del ciclo de tasas de interés elevadas redujo los ingresos por intereses, mientras que los costos de cumplimiento normativo se elevaron ante la necesidad de fortalecer los controles internos para evitar sanciones de organismos como la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN, por su sigla en inglés) de Estados Unidos.

Fitch Ratings advirtió en su análisis que las condiciones para el sector son complejas debido a riesgos estructurales y externos. La calificadora señaló que mantiene una perspectiva sectorial de “deterioro” para los bancos mexicanos hacia 2026, con riesgos a la baja derivados tanto de factores externos como internos, incluyendo la incertidumbre en torno a la revisión del T-MEC y las posibles medidas proteccionistas de Estados Unidos, así como las propuestas de políticas internas y los cambios regulatorios.

Debilidad en la originación y concentración del sistema

El sistema bancario presentó una elevada concentración de activos, donde los ocho bancos de importancia sistémica (G8) controlan 79.3% de la cartera total y 75.0% de los activos del sector, señaló HR Ratings. Esta estructura permitió la generación de utilidades máximas en 2025, con un retorno sobre los activos (ROA) promedio de 2.0%, impulsado principalmente por los márgenes financieros obtenidos durante el periodo de tasas de interés restrictivas.

Sin embargo, la contracción del 0.2% en la generación de ingresos por intereses observada al cierre del año pasado marcó el inicio de un ciclo de rentabilidad bajo presión, donde las instituciones deberán compensar la caída de ingresos mediante un mayor volumen de operaciones en un mercado con poco dinamismo.

Por su parte, la cartera comercial mostró el mayor impacto de la incertidumbre económica, reflejando una limitada inversión en proyectos industriales y de construcción. HR Ratings destacó que la banca mantuvo indicadores de morosidad bajos, en un nivel de 2.2%, debido a criterios de originación estrictos; no obstante, esta misma cautela restringió el flujo de capital hacia las pequeñas y medianas empresas (PyME’s).

El sector bancario además redujo su tasa de pago de dividendos del 90.6% en 2022 a 57.0% en 2025, lo que evidenció una estrategia de retención de capital para fortalecer la solvencia ante posibles escenarios de estrés financiero derivados del entorno político y comercial.

Las instituciones bancarias enfrentan también el reto de mantener la captación de recursos en un escenario de menores rendimientos para los ahorradores. La disminución de la tasa activa impactará directamente en el margen de intermediación, obligando a los bancos a buscar fuentes de ingresos alternativas o a mejorar su eficiencia operativa.

La capacidad de absorción de pérdidas sigue siendo alta, con un índice de capitalización neto de 20.2%, nivel muy superior al mínimo requerido de 10.5%, lo que otorga una base de estabilidad para enfrentar la volatilidad del tipo de cambio y las posibles fluctuaciones en los mercados internacionales de capitales.

Riesgos de cumplimiento y competencia tecnológica

Las acciones del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos en 2025 determinaron un cambio en las prioridades de supervisión para el sistema financiero mexicano, señaló HR Ratings. La identificación de instituciones locales como fuentes de preocupación en materia de lavado de dinero obligó a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) a realizar intervenciones temporales para salvaguardar la integridad del sistema.

Este entorno regulatorio más estricto implicó un incremento significativo en los costos operativos de los bancos, los cuales deben invertir en herramientas tecnológicas de monitoreo transaccional y procesos de auditoría más profundos para mitigar el riesgo reputacional y operativo.

HR Ratings añadió además que las instituciones bancarias aceleraron su transformación tecnológica ante la entrada de nuevos competidores con licencias de banca múltiple. La llegada de entidades digitales como Plata Card y la transición de figuras como Nu México, Mercado Pago y Finsus hacia el sector bancario formal intensificaron la presión competitiva en el segmento de consumo.

Estas nuevas plataformas apostaron por estructuras de costos menores y procesos de inclusión financiera más ágiles, lo que fuerza a la banca tradicional a modernizar infraestructuras que, en muchos casos, limitan su capacidad de respuesta ante la demanda de simplicidad y rapidez de los usuarios modernos.

HR Ratings sostuvo que el avance en la digitalización permitió optimizar la red de sucursales, la cual presentó una contracción anual compuesta del 1.0% en los últimos seis años, mientras que el número de usuarios de banca móvil alcanzó los 108.9 millones. Este cambio tecnológico fue un factor diferenciador en términos de eficiencia operativa, pero también elevó la exposición a riesgos de ciberseguridad.

“Los bancos deben equilibrar la inversión en innovación con la protección de datos y el cumplimiento de la normativa sobre servicios en la nube, en un entorno donde los ataques digitales son cada vez más sofisticados y frecuentes”, señaló la calificadora.

Expectativas ante el Plan México y el entorno externo

El crecimiento del sector bancario depende, en el mediano plazo, de la ejecución del denominado “Plan México” que es impulsado por la administración federal, señaló HR Ratings.

Explicó que este programa busca movilizar hasta 5.6 billones de pesos en infraestructura y relocalización de cadenas productivas, proceso conocido como nearshoring, lo que podría detonar una demanda de financiamiento empresarial superior a la actual.

Señaló que el éxito de este plan requiere una coordinación efectiva con la banca de desarrollo, como Nafin y Bancomext, para facilitar el acceso a crédito competitivo a las empresas nacionales y reducir la dependencia de las exportaciones tradicionales, fortaleciendo el mercado interno.

Sin embargo, indicó que las condiciones políticas y comerciales de Estados Unidos influyen de manera contundente en el desempeño del sistema financiero local.

Señaló que la alta integración comercial implica que cualquier ajuste en las políticas arancelarias o migratorias de la economía estadounidense impacta en la atracción de inversión y en la estabilidad del tipo de cambio.

Fitch Ratings enfatizó que la sensibilidad de las calificaciones bancarias está estrechamente ligada a la nota soberana de México y a las condiciones del entorno operativo, las cuales se mantienen bajo observación debido a la incertidumbre sobre la certeza jurídica y los cambios en la política económica interna.