México escala en la estrategia global de Mazda

Tras dos décadas de crecimiento, la operación mexicana gana centralidad dentro del grupo mientras enfrenta un entorno automotriz con más jugadores y nuevas reglas de competencia.


Hasta hace pocos años, México era una apuesta de crecimiento dentro de Mazda a nivel global. Hoy, ocupa un lugar que modifica su peso interno y su margen de decisión. “En 2024 ocupamos el tercer lugar dentro de más de 120 países donde tiene presencia la marca. Primero está Estados Unidos, después Japón y luego México. Pero si se suma la parte comercial con la operación de la planta de Salamanca, México sube al segundo lugar como mercado más importante en rentabilidad para la corporación”, declaró en conversación con Poder México el presidente de la compañía, Miguel Barbeyto.

Ese crecimiento, señala, no fue inmediato ni lineal. La operación comenzó desde una posición modesta y fue construyendo participación de manera gradual, en un mercado históricamente dominado por jugadores con mayor volumen y trayectoria. “Venimos de abajo y hemos crecido la compañía hasta donde estamos hoy”, resume.

Marca, producto y personas como ejes de competitividad

En un entorno automotriz marcado por la entrada de nuevos competidores, una mayor fragmentación del mercado y cambios acelerados en la oferta, Barbeyto identifica tres factores que han sostenido el posicionamiento.

“El activo más importante es la marca. Desde el minuto menos uno posicionamos a Mazda como una marca aspiracional, sofisticada, con historia, valores y filosofía”. Esa decisión, explica, permitió diferenciarse más allá del precio o el volumen, apostando por una relación de largo plazo con el cliente.

A ese trabajo se suma el producto. Desde los modelos de entrada hasta los de mayor sofisticación, el directivo destaca atributos como diseño, manejo y calidad de manufactura. “Desde un Mazda2 hasta una CX-90, el diseño, el manejo, los acabados y el ensamble son elementos que el cliente valora. Eso es lo que les ha gustado y lo que nos ha permitido mantenernos vigentes”, puntualizó.

El tercer factor es el equipo humano. “La gente que trabaja en el corporativo, en la planta y en nuestras distribuidoras es lo más importante”, enfatiza, en una lógica que se extiende a una red comercial con 76 distribuidores en el país, con el objetivo de mantener su participación de mercado. “Cada vez hay más competidores y cubrir tu pedazo del pastel se vuelve más desafiante”, agregó el presidente de Mazda México.

Expansión que continúa

En paralelo al crecimiento territorial, la operación ha ampliado su portafolio de productos. En los últimos años se incorporaron modelos como la CX-90, la CX-70 y, recientemente, la BT-50, la primera pickup de la marca en el mercado mexicano. “Como corporación tenemos una estrategia de disolución tecnológica”, detalla. “Ofrecemos motores a gasolina, diésel, mild hybrid, híbrido, híbrido enchufable y eléctrico. Dependiendo del mercado, es cómo se van lanzando las tecnologías”, complementó.

En México, la operación cuenta actualmente con motores a gasolina, diésel y mild hybrid, y trabaja para incorporar tecnologías híbridas e híbridas enchufables en el corto plazo. El despliegue, aclara, responde a las condiciones específicas de cada mercado, tanto en infraestructura como en demanda y regulación. Y reflexiona con foco en el futuro: “Estamos pasando por un momento desafiante, donde se está reconfigurando todo. Es un escenario que no me preocupa, me ocupa. Cada vez que hay estos movimientos, nos obligan a ser más resilientes”.

Liderar la operación en México para Miguel Barbeyto implica asumir esa responsabilidad con una mirada de largo plazo. “Me gusta lo que hago. Me gusta la marca, el equipo, el producto y la historia de la compañía”, dice. “Estamos trabajando primero por y para nuestros clientes, que es lo más importante”, cerró.