Nueva York detiene la construcción de nuevos centros de datos de gran escala para mitigar su impacto ambiental y energético

El estado de Nueva York se convirtió en la primera entidad estadounidense en frenar formalmente la construcción de nuevos centros de datos tras la firma de una orden ejecutiva por parte de la gobernadora, Kathy Hochul, la cual prohíbe de manera temporal la aprobación de nuevos permisos para grandes complejos de infraestructura tecnológica.

Esta restricción gubernamental aplica específicamente a instalaciones proyectadas con una capacidad de 50 MW o superior, una medida regulatoria que afectará de forma inmediata a más de una decena de proyectos en fase de planeación.

Bajo esta directriz, el Departamento de Conservación Ambiental de la demarcación suspenderá la emisión de cualquier autorización que no haya sido completada con anterioridad, manteniendo el bloqueo hasta que se finalice un proceso de revisión de impacto ambiental que se estima tomará un año aproximadamente.

La determinación del gobierno neoyorquino responde a una creciente preocupación pública en torno al consumo desmedido de recursos como el agua y la energía eléctrica, sumado al escepticismo de la población civil frente al desarrollo acelerado de la inteligencia artificial. Diversas encuestas revelaron que dos terceras partes de los ciudadanos temen que el incremento de estas instalaciones eleve los costos de las tarifas de luz residenciales, mientras que solo una tercera parte confía en una regulación gubernamental responsable de estas tecnologías.

Para contrarrestar estas afectaciones, la administración estatal evalúa condicionar la futura edificación de estos complejos al cumplimiento de normativas de zonificación local, la cancelación de incentivos fiscales para centros de datos de hiperescala y la obligación de realizar aportaciones económicas a un fondo destinado a robustecer la red de transmisión eléctrica del estado.

Este freno administrativo coincide con un periodo de alta demanda de procesamiento digital, donde las proyecciones de BloombergNEF estiman que, hacia 2030, casi una cuarta parte de las nuevas infraestructuras de datos a nivel global superarán la capacidad de 500 MW debido al auge de inversiones en inteligencia artificial.

La postura de Nueva York contrasta con las políticas promovidas por la administración del presidente Donald Trump, cuyo gobierno ha incentivado el desarrollo de estos centros ordenando a los operadores de la red eléctrica diseñar vías de interconexión rápida.

De igual forma, el debate sobre una moratoria tecnológica se extiende a nivel nacional, existiendo propuestas de pausa generalizada respaldadas por más de 230 organizaciones civiles y legisladores federales, mientras que en entidades como Maine se han registrado vetos ejecutivos a proyectos legislativos de suspensión similares.