Estafeta apuesta por la infraestructura y los datos para seguir creciendo

El crecimiento del e-commerce, la regionalización del comercio y la demanda de trazabilidad han llevado a las empresas a mirar la logística como una función estratégica. Estafeta observa una oportunidad para México como hub regional, en un escenario que exige inversión, infraestructura, datos y talento.

Por Rocío Novoa Valdebenito

“Hoy la distribución es lo que marca la tendencia. La inmediatez se resuelve con la logística”, afirmó María Griselda Hernández Fábregas, CCO y CMO de Estafeta, al analizar el cambio que vive la cadena de suministro, donde la logística dejó de ser vista únicamente como un proceso operativo y pasó a ocupar un lugar central dentro de la competitividad empresarial. 

La presión por reducir tiempos, mejorar costos, garantizar trazabilidad y responder a consumidores más exigentes ha transformado la manera en que las compañías diseñan sus cadenas de valor. “Yo siempre he dicho que en la logística hay tres cosas que van de la mano: los bienes, los costos y la información”, puntualizó en medio de una reconfiguración del comercio internacional. “Hoy estamos moviéndonos de un ecosistema que era global, regresándolo a regionalizar”, señaló en un escenario donde México adquiere un papel relevante dentro de la relación comercial entre Canadá y Estados Unidos, particularmente por el avance de la manufactura, el nearshoring y la demanda de soluciones logísticas más integradas. 

De acuerdo con la ejecutiva, las regiones con mayor dinamismo logístico están relacionadas con los polos industriales y manufactureros. “Donde en el país tenemos manufactura, principalmente es en toda la zona fronteriza, la zona norte, una parte importante del Bajío, León, Aguascalientes, San Luis Potosí, un poco Guadalajara y, en la parte baja del país, Puebla, Toluca y Cuernavaca”, detalló. 

Una función estratégica para la cadena de valor

La evolución de la logística también responde a la mayor exposición de las empresas frente a disrupciones globales. Hernández recordó que eventos como cierres en rutas marítimas, tensiones geopolíticas o aumentos en combustibles pueden modificar costos y tiempos de entrega en toda la cadena. “Cada una de las posibilidades de disrumpir la cadena logística juega un papel súper importante y entonces hay que tener planes de contingencia que ayuden a mitigar eso”, declaró. 

En el caso de Estafeta, observan la logística como un proceso que acompaña al producto desde el origen hasta su entrega, consumo o devolución. “Nosotros empezamos desde la cadena inicial, que es con la materia prima; conectamos la materia prima con el proceso de fabricación. Una vez que se fabrica, conectamos con la distribución; una vez que se distribuye, conectamos con el cliente final”, explicó sobre una operación que se concibe también a través de soluciones de importación, almacenaje, fulfillment, última milla y servicios aéreos, terrestres y marítimos, dependiendo de la estructura de cada cliente. 

El ciclo también ha transformado la relación entre las empresas y sus operadores logísticos. “Anteriormente las empresas consideraban que hacer la logística propia era la mejor solución”, recordó Hernández, puntualizando que, conforme los negocios escalan, “te das cuenta de que necesitas un socio experto en logística que no solamente te ayude a llevarla, sino que te oriente cómo mejorarla”. 

Este acompañamiento, añadió, permite identificar oportunidades de reducción de costos, productividad, nivel de servicio y seguridad. “Necesitas un socio que te sirva como consultor de tu propio negocio para entender en dónde están las áreas de oportunidad”, señaló.

E-commerce, datos e inteligencia artificial

Uno de los motores más visibles de la transformación en la logística es el comercio electrónico. “77.2 millones de personas consumen y compran hoy aquí en México. Eso representa una oportunidad de negocio de más de 941,000 millones de pesos”, planteó María Griselda Hernández. Para atender esa demanda, dijo, las empresas deben ajustar infraestructura, planeación y crecimiento. 

“Antes de la pandemia normalmente el comercio era business to business. Hoy ya no solamente es business to business; en el e-commerce tienes business to consumer, consumer to consumer, direct to direct”, explicó sobre la diversificación de los modelos de operación, una evolución que exige soluciones con valor en tiempo, trazabilidad, pagos, plataformas y capacidad de entrega efectiva. 

Como parte de esa adaptación, Estafeta ha impulsado sus PUDOS, más de 3 mil puntos de entrega que permiten a los usuarios recoger paquetes. Para la compañía, esta red responde a la necesidad concreta del consumidor digital de recibir o productos sin depender exclusivamente de la entrega domiciliaria. “Es una oferta que se ha puesto en el mercado justo para ayudar a hacer que el e-commerce fluya de mejor manera”, añadió. 

La información se ha convertido en otro activo para anticipar demanda y tomar decisiones comerciales, ya que “nos da muchísima visibilidad de las tendencias. Vemos hacia dónde está generándose el e-commerce”, afirmó respecto a cómo los propios comercios digitales trabajan con algoritmos que ponderan precio, servicio y distancia. “La información para nosotros nos da aspectos de trazabilidad, de planeación y de tendencias”, puntualizó respecto a cómo el análisis de datos se vuelve central para planear rutas, capacidades y niveles de atención.

En esa línea, Estafeta también ha incorporado inteligencia artificial en su operación de atención al cliente. “Hoy tenemos una voz de inteligencia artificial que se llama Beatriz, que atiende 24/7, 365, y es lenguaje natural que, a través de machine learning, ha ido aprendiendo tanto de las cosas que Estafeta tiene que ofrecer a los clientes como de lo que los clientes buscan”, explicó Hernández sobre la herramienta, que ha logrado reducir en un 78% los tiempos de espera en línea y atender 120% más de llamadas. 

La digitalización, sin embargo, no ha eliminado la necesidad de infraestructura física. Para Estafeta, el crecimiento logístico exige mantener y renovar activos, ampliar capacidades y sostener una operación intensiva en capital. “A mediano y largo plazo siempre seguirá siendo un reto la inversión, porque somos una compañía de capital activo muy fuerte”, sostuvo la ejecutiva alrededor de una magnitud que cuenta con “seis aviones, más de 3,500 vehículos, 129 centros operativos y cuatro hubs. Mantener toda esta infraestructura requiere de capital de trabajo intensivo”, detalló. 

Para la directiva, “lo más importante que hace que Estafeta se diferencie es nuestro talento”, afirmó. “La calidad humana, el sentido de familia que reina en Estafeta, la manera en la que para nosotros servir nos apasiona. Eso es lo que hace la diferencia”, sostiene en un enfoque que también atraviesa la composición de su propio liderazgo. Hernández destacó que la industria logística ha incorporado una mayor participación femenina en los últimos años y que, en Estafeta, esa presencia tiene expresión en la toma de decisiones. “En el comité ejecutivo somos mayoría mujeres”, contó la ejecutiva sobre un talento femenino aporta capacidades relevantes en gobernanza, ética, servicio, sustentabilidad y continuidad empresarial. “Es un componente que ayuda a gestionar y a mejorar la toma de decisiones”, agregó. 

Hacia adelante, el principal reto será sostener crecimiento en un entorno marcado por tensiones globales, aunque “ya los estamos viviendo, no es que se vea”, advirtió Hernández Fábregas. “Reconfigurar todo el aspecto arancelario, toda la demanda y el tema del combustible está presente y es contundente el día de hoy”. 

En ese escenario, México tiene una ventana de oportunidad enorme a juicio de la ejecutiva. La regionalización del comercio, el peso de la manufactura y la necesidad de responder con mayor velocidad a los mercados pueden fortalecer su papel dentro de Norteamérica. “México tiene la oportunidad de convertirse en hub logístico en este escenario”, concluyó Hernández.

Tags: