El Estado debería ser regulador, no tapete de la actividad económica: Oxfam México
- Poder México
- junio 24, 2026
- Economía, Entrevistas, Gobierno
- Entrevista, Oxfam México
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Por Brenda Ocampo
La soberanía no sólo se define por la relación de México con potencias extranjeras, sino también por la capacidad del Estado para ejercer sus funciones y transformar la economía en beneficio de las personas, planteó Efrén Pérez de la Mora, gerente de gestión del conocimiento en Oxfam México.
Desde esa perspectiva, Pérez de la Mora sostuvo que “el Estado debería ser un actor regulador de la actividad económica, no el tapete de la actividad económica”. Recordó que las empresas, por más solidarias y responsables que sean, operan con fines de lucro, por lo que su principal interés son sus ganancias.
Por ello, consideró que depositar en ellas todas las expectativas de buenos empleos y mejores condiciones sociales “en realidad es una mala idea”, ya que no tienen la función de garantizar derechos. Esa responsabilidad, añadió, corresponde al Estado.
El especialista aclaró que esto no significa asumir que el Estado y la democracia sean perfectos. Sin embargo, apuntó que ambos están sujetos al voto popular y a los ajustes de cada elección, mientras que las empresas no pasan por ese mecanismo.
En ese contexto, indicó que muchas de las propuestas de Oxfam no son “comunismo” ni “socialismo”, sino medidas que desde hace décadas aplican países desarrollados para regular la concentración económica y las actividades productivas.
Entre las medidas mencionadas se encuentran la posibilidad de impulsar una reforma fiscal progresiva y profunda, regular la inversión más allá de la generación de empleo mediante la evaluación de sus efectos sociales, ambientales y fiscales en los territorios, así como corregir el subsidio eléctrico para evitar que siga teniendo un carácter regresivo.
Pérez de la Mora refirió que México depende en buena medida de la inversión privada y de que empresarios chicos, medianos y grandes decidan invertir más en la economía nacional. Sin embargo, afirmó que “eso no pasa en ningún país”, porque siempre es la inversión pública la que atrae capital privado al garantizar infraestructura adecuada.
“Olvidémonos de los megaproyectos, olvidémonos de los trenes, de las refinerías. En realidad, no tienen un efecto positivo para la sociedad en los territorios en donde se establecen. ¿Por qué no estamos haciendo nuevas escuelas o remodelando las escuelas que ya tenemos, nuevos hospitales, nuevas carreteras, etcétera?”, cuestionó.
Democracia frente al poder económico
El planteamiento surgió a partir de la noticia de que Elon Musk fue señalado como el primer billonario en español, es decir, una persona con un millón de millones de dólares. Para Pérez de la Mora, lo relevante no radica únicamente en que haya alcanzado ese nivel de riqueza, sino en la rapidez con la que ocurrió.
De acuerdo con el especialista, la fortuna de Musk creció en más de 550 millones de dólares durante el último año, a un ritmo promedio superior a un millón por minuto. Esa acumulación, dijo, lo llevó a tener más recursos que el 46 por ciento más pobre de la población mundial, equivalente a 3 mil 800 millones de personas.
El caso de Musk forma parte de un fenómeno global de acumulación y concentración acelerada de la riqueza. Pérez de la Mora señaló que a finales de 2025 había más de 3 mil personas milmillonarias en el mundo, cuando hace 15 años eran apenas decenas.
En América Latina, agregó, había 109 personas con fortunas superiores a mil millones de dólares. En México se registraban 22 a finales de 2025 y 24 a principios de 2026, tras la actualización de la lista de Forbes.
Una acumulación de esa magnitud tiene consecuencias económicas, pero también políticas, porque representa “un riesgo muy grave para la democracia”.
“Cuando una persona tiene tanta riqueza, esa riqueza automáticamente se traduce en poder político”, mencionó.
Ese poder puede expresarse en la capacidad para influir en elecciones, comprar elecciones o incidir en campañas políticas. También puede manifestarse mediante la posibilidad de vetar políticas públicas de gobiernos en países donde una persona milmillonaria tiene inversiones.
Pérez de la Mora precisó que la democracia se basa en el principio de que a cada persona corresponde un voto, es decir, que todas tienen la misma capacidad de incidir en las decisiones colectivas.
Sin embargo, la concentración de riqueza pone en duda ese principio, porque el poder económico de una persona milmillonaria puede influir en quienes toman decisiones políticas.



