Rappi ya no es solo una app y se hace parte de la infraestructura urbana

La operación en México marca un punto de madurez para la compañía con escala nacional, diálogo regulatorio, uso intensivo de datos e inteligencia artificial, y un rol cada vez más visible como habilitador del comercio, el empleo flexible y los servicios.

Por Rocío Novoa Valdebenito

Rappi atraviesa una etapa que redefine su identidad. Lejos de asumirse únicamente como una aplicación de delivery, la compañía opera hoy como una infraestructura digital con incidencia directa en el consumo, el empleo flexible y la dinámica urbana.

“Hoy Rappi es mucho más que delivery: es una infraestructura digital que conecta buena parte de la actividad económica y urbana”, afirmó Iván Cadavid, CEO de Rappi México en entrevista con Poder México, al describir el alcance actual de la plataforma.

La escala es uno de los elementos que marca este punto de inflexión. Cadavid explica cómo los números transforman la naturaleza del negocio: “Cuando conectas a más de 7 millones de usuarios en México, a 150 mil comercios y a miles de repartidores cada mes, ya no eres un experimento tecnológico: eres una infraestructura que influye en cómo la gente consume, cómo los negocios crecen y cómo se generan ingresos en las ciudades”.

El país se ha convertido así en uno de los mercados más estratégicos para la operación global de Rappi no solo por su tamaño, sino por la velocidad de adopción digital y la centralidad de las PyMEs en la economía.

“Es un país donde los usuarios incorporan la tecnología a su vida diaria con enorme rapidez, y eso nos permite innovar y lanzar modelos como Turbo con una capilaridad que pocos mercados ofrecen”, sostuvo el directivo. Al mismo tiempo, reconoció que esa escala convive con desafíos estructurales propios de una economía urbana compleja, desde la logística en grandes ciudades hasta un entorno regulatorio en evolución.

La compañía opera hoy con una lógica distinta a la de sus primeros años. “Hoy operamos con la responsabilidad y la disciplina de una empresa de infraestructura digital, pero conservando la velocidad y la innovación que nos permitieron nacer como startup”, sostuvo Cadavid.

Trabajo en plataformas, regulación y rol público

Uno de los ejes más sensibles en la conversación pública es el modelo de trabajo en plataformas. Cadavid plantea que “el debate sobre el trabajo en plataformas es necesario y positivo. En Rappi creemos que los repartidores deben estar al centro de la conversación”, señaló. En ese contexto, destacó el programa piloto con el IMSS como un avance relevante. “Es un paso importante hacia un modelo más moderno e incluyente, que da acceso a seguridad social sin perder la flexibilidad que los propios repartidores valoran”, afirmó. Para la empresa, el foco no está en las etiquetas laborales, sino en la posibilidad de combinar protección social con autonomía.

El diálogo regulatorio forma parte de esa etapa de madurez. Cadavid subrayó que la compañía participa activamente en la construcción de marcos normativos, tanto en México como en los otros países donde opera. “Nuestro enfoque siempre ha sido el mismo: dialogar con las autoridades, cumplir la ley vigente y aportar nuestra experiencia para que las normas reflejen la realidad del trabajo y del comercio en plataformas”, explicó. Desde su perspectiva, regular no implica frenar la innovación, sino generar reglas claras que den certidumbre a usuarios, comercios y repartidores.

“En el debate público a veces se ve a Rappi y a las plataformas como aplicaciones de entrega, cuando en realidad somos infraestructuras que conectan a millones de usuarios, a miles de comercios y a una comunidad muy diversa de repartidores”, dijo. Esa complejidad, añadió, suele quedar fuera de la conversación.

Data, inteligencia artificial y comercio local

El uso intensivo de datos es otro de los pilares que sostienen la operación. “La escala de datos que manejamos nos permite entender con mucha precisión cómo consumen los usuarios, cómo se mueven las ciudades y qué necesitan tanto nuestros comercios aliados como los repartidores”, explicó Cadavid.

Esa capacidad analítica se apoya cada vez más en la IA. “La inteligencia artificial hoy es uno de los motores centrales de nuestra operación y de la experiencia que reciben los usuarios”, afirmó. Del lado del consumidor, esto se refleja en recomendaciones y promociones alineadas con hábitos y horarios; del lado operativo, en mayor eficiencia y consistencia del servicio, incluso en momentos de alta demanda.

Para los comercios, especialmente las PyMEs, la relación con Rappi también ha evolucionado. “Hace unos años, muchos aliados veían a Rappi solamente como un canal de ventas adicional; hoy nos ven como un socio estratégico”, señaló Cadavid. La plataforma ofrece no solo alcance y logística, sino también datos que ayudan a entender picos de demanda, ajustar precios y planificar inventarios.

“Pasamos de ser una plataforma de pedidos a convertirnos en un habilitador real del negocio”, resumió.

En ese ecosistema ampliado se inscribe también RappiCard, tarjeta pensada como un servicio complementario dentro de la experiencia digital. Cadavid fue enfático al señalar que no se trata de una apuesta financiera propia ni de una herramienta de captura de datos. “No la concebimos como una línea financiera propia, sino como un servicio complementario que hoy opera Banorte y que permite ofrecer una experiencia competitiva”, explicó, tras la decisión del banco de asumir el 100% del negocio.

De cara a los próximos años, el CEO de Rappi México anticipa transformaciones profundas en consumo, logística y servicios urbanos.

“Vamos hacia un entorno mucho más inmediato, personalizado y eficiente”, afirmó. La combinación de quick commerce, logística predictiva y servicios digitales integrados, añadió, hará que plataformas como Rappi se vuelvan parte natural de la vida urbana, al mismo nivel que hoy lo son el transporte o las telecomunicaciones.