Banca enfrenta mayor presión por riesgo soberano, crédito débil y mayor competencia

El ajuste en las calificaciones de ocho instituciones financieras refleja un entorno desafiante para el sistema, marcado por menor crecimiento económico, presión fiscal, riesgos jurídicos y mayor necesidad de provisiones.


El deterioro en la calificación soberana de México comenzó a trasladarse al sistema financiero. Ocho instituciones financieras mexicanas y sus respectivas sucursales offshore registraron ajustes en sus calificaciones o evaluaciones crediticias por parte de Moody’s, en una señal de mayor presión para la banca en un entorno de menor crecimiento, riesgos macroeconómicos y condiciones de crédito más retadoras.

Las instituciones incluidas en la revisión son BBVA México, Banorte, Santander México, Banamex, BanBajío, Bancomext, Nacional Financiera y el Instituto para la Protección y Ahorro Bancario (IPAB).

En la mayoría de los casos, las calificaciones de depósitos, emisor o deuda fueron rebajadas en un escalón, mientras que algunas evaluaciones fueron afirmadas. Las perspectivas de largo plazo cambiaron a estables para BBVA México, Banorte, Santander México, BanBajío, Bancomext y Nafin, mientras que Banamex conserva perspectiva negativa.

Más allá del movimiento técnico, la calidad crediticia soberana funciona como límite para los emisores domiciliados en el país, al reflejar las condiciones macroeconómicas, fiscales, institucionales y financieras bajo las cuales operan bancos, organismos de desarrollo y entidades vinculadas al ahorro.

El ajuste responde a un escenario de menor flexibilidad fiscal, expectativas más bajas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), debilidad en el mercado laboral e incertidumbre persistente en torno al comercio y la certeza jurídica.

Para la banca, esto implica un contexto menos favorable para expandir crédito, sostener márgenes y administrar riesgos de cartera, especialmente en segmentos más sensibles al ciclo económico.

Menor dinamismo económico y presión sobre el crédito

El perfil macroeconómico de México fue rebajado a “Moderate” desde “Moderate+”, lo que refleja condiciones más exigentes para el sistema bancario. Entre los factores estructurales señalados se encuentran el débil cumplimiento de contratos, el amplio sector informal, la limitada transparencia de los prestatarios y las ineficiencias en los marcos de garantías y quiebras.
En este escenario, al limitar la base de clientes bancarizables y elevar los costos del crédito, se reduce el margen de crecimiento para la banca tradicional y se encarece la administración de riesgo.

En la práctica, esto puede traducirse en criterios más estrictos de ingreso, mayor cautela en ciertos portafolios y presión sobre la rentabilidad si aumentan las provisiones.
Aunque los indicadores de calidad de activos se mantienen relativamente sólidos, los riesgos subyacentes van en aumento.

El documento destaca mayores castigos de cartera y necesidades de provisiones asociados con marcos de recuperación débiles y mayores pérdidas en caso de incumplimiento.

Consumo, empresas y banca de desarrollo

El crecimiento del crédito se mantendría en un rango de un solo dígito alto, impulsado principalmente por el crédito al consumo. Para los bancos, el consumo puede sostener volumen, pero también exige mayor disciplina en originación, cobranza y provisiones.

En contraste, el crédito corporativo permanece limitado por las débiles condiciones económicas. Esto tiene implicaciones para empresas que dependen de financiamiento bancario para inversión, capital de trabajo o expansión, lo que en un entorno de menor crecimiento y mayor percepción de riesgo, puede que se privilegie perfiles más sólidos, sectores con mayor visibilidad de ingresos y estructuras de garantía más robustas.

El ajuste también alcanza a instituciones de desarrollo como Bancomext y Nafin, además del IPAB, lo que subraya la conexión entre el perfil soberano y las entidades financieras con función pública o sistémica. En estos casos, el vínculo con el gobierno es más directo, por lo que la percepción de riesgo país incide en su perfil crediticio y en su capacidad de operar como instrumentos de financiamiento estratégico.

El cambio de perspectiva a estable en varias instituciones ofrece un matiz donde el ajuste incorpora el nuevo nivel de riesgo soberano pero no anticipa necesariamente una presión adicional inmediata en todos los casos.

Aún así, la permanencia de la perspectiva negativa en Banamex mantiene un foco particular sobre su evolución crediticia.