¿Qué pasa si México pierde el grado de inversión?
- Poder México
- mayo 20, 2026
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A raíz de la degradación de la perspectiva de la nota crediticia de México por parte de S&P Global Ratings, que pasó de “estable” a “negativa”, surge la duda: ¿qué pasaría si el país pierde el grado de inversión?
El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) advirtió que este escenario podría materializarse y que la pérdida de esta categoría crediticia sucedería en un plazo de 12 a 24 meses, impulsada por un déficit fiscal “insostenible”.
“Para ver qué implica perder el grado de inversión, lo cual puede suceder en los próximos 12 a 24 meses, solamente tenemos que voltear a ver qué sucedió en Brasil en 2015. Hubo una depreciación de su moneda en 80%”, advirtió Víctor Herrera, presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF.
Explicó que actualmente, la deuda soberana de México se mantiene en grado de inversión. Fitch Ratings la ubica en BBB-, en el límite de perder la categoría; S&P la clasifica en BBB con perspectiva negativa, y Moody’s la mantiene en Baa2.
La primera reacción en cadena tras perder la calificación será un choque cambiario. Los fondos internacionales venderán los bonos soberanos obligatoriamente, forzando al Banco de México (Banxico) a elevar drásticamente las tasas de interés para contener la inflación generada por las importaciones.
“Hace 10 años teníamos la posibilidad de contratar hipotecas a 30 años a tasa fija menor a 10%. Hoy ya no existen, ya son de 10, 15 o 20 años y a tasa variable. Esas son las primeras consecuencias”, explicó Herrera en conferencia de prensa.
Esta situación impacta a otros créditos de manera directa, como al automotriz, consumo y a los financiamientos que solicitan las empresas para poder expandir sus operaciones en el país. En este sentido, la inversión, uno de los motores de la economía, se vería mermada.
Cabe destacar que el consumo se vería afectado, ya que los precios de los bienes y servicios crecerían, cuestión que se vería reflejada en la inflación general, que actualmente está en un nivel de 4.53% anual, de acuerdo con cifras del Inegi.
El experto aseguró que al probable panorama financiero se sumaría la parálisis de la Inversión Extranjera Directa (IED). Señaló que, además, la falta de infraestructura de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en las redes de transmisión frena el desarrollo de nuevas plantas e impide concretar la llegada de capitales.
El déficit energético genera cuellos de botella operativos severos en el sector industrial. Dijo que una empresa que busca instalarse en Nuevo León enfrenta tiempos de espera de hasta cinco años para obtener una conexión eléctrica, volviendo más rentable operar directamente desde Texas.
“El Plan México es un buen proyecto para atraer inversiones, pero no lo ha logrado porque los empresarios no se sienten tranquilos. Tenemos que dar esa certeza de que la ley se va a aplicar imparcialmente”, señaló.
El peso de Pemex y el déficit
La presión sobre las finanzas públicas tiene su origen central en el sector energético. El gobierno federal ha inyectado 150,000 millones de dólares a Petróleos Mexicanos (Pemex) desde 2015, mientras la empresa mantiene capital negativo y pasivos con proveedores hasta 2033.
El desbalance estructural se agrava por el subsidio al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a las gasolinas. Ante las tensiones geopolíticas que encarecen el crudo de importación, mantener estos apoyos representará un costo fiscal superior a los 200,000 millones de pesos durante este año.
De acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), a México le cuesta alrededor de 2,500 millones de pesos a la semana sostener el apoyo fiscal a las gasolinas. Este se implementó desde marzo pasado.
“Si reduces la actividad de refinación, que pierde mucho dinero y se la das a exploración y producción, Pemex va a poder generar flujo de efectivo en uno o dos años para cubrir sus costos”, concluyó Herrera.
La deuda pública de México, al primer trimestre de 2026, alcanzó 54.3% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que el mismo PIB apenas creció 0.7% anual.
El déficit público es de 4.3%, al cierre de 2025. En 2024, este llegó a ser de 5.9%, la meta del Gobierno de Claudia Sheinbaum fue reducirlo en el primer año a 3.9%, un objetivo que no se cumplió.
Mientras tanto, las calificadoras aseguran que observarán el manejo de las finanzas públicas de México, así como los apoyos a las empresas del Estado.
Al respecto, de acuerdo con Édgar Amador Zamora y con María del Carmen Bonilla, secretario y subsecretaria de Hacienda, respectivamente, detonar el crecimiento económico es el objetivo, para amortiguar el avance de la deuda y del déficit.
Para ello, se propuso el Plan de Infraestructura 2026-2030, con el que se busca inyectar alrededor de 5.6 billones de pesos en lo que resta del sexenio, para así catapultar el desarrollo de sectores clave para el país, cómo el energético, que se llevará 54% del total.



