Crédito muta en México, pasa de la inversión a la supervivencia: financiera

El crédito en México dejó de ser un puente hacia la construcción de patrimonio y se convirtió en un mecanismo de supervivencia diaria, reportó la reparadora de crédito Bravo. Al presentar el estudio “Deudas de los mexicanos”, la organización detalló que el financiamiento actualmente funciona como un respirador artificial para el consumo básico de las familias. Este relevo en la función técnica de las tarjetas refleja una crisis de liquidez que impacta directamente en la estabilidad de los presupuestos domésticos.

La raíz de esta mutación financiera se encuentra en la necesidad sistemática de refinanciar pasivos previos ante el agotamiento de los ingresos ordinarios frente al costo de vida. Los usuarios han desplazado el objetivo de construir historial crediticio por una gestión de emergencia que prioriza el pago de deudas anteriores y el flujo de caja operativo. Esta dependencia del plástico como extensión del sueldo evidencia una fragilidad estructural donde cualquier imprevisto detona un ciclo de insolvencia difícil de revertir sin una intervención profesional.

“Entender no sólo el que, sino el cómo y el porqué de los comportamientos de los deudores mexicanos es crucial. Este reporte nos permite identificar las barreras reales y transformarlas en oportunidades de aprendizaje, empoderando a las personas”, destacó Diego Paillés, Co-Country Manager de Bravo.

El análisis reveló que 52% de los encuestados identificó las tarjetas de crédito como su principal forma de acceso al sistema financiero formal. Aunque 54% de los usuarios obtuvo su primer producto con la intención técnica de generar antecedentes crediticios, los motivos de contratación han evolucionado hacia la cobertura de pasivos. Aas preexistentes.

Esta transición hacia el refinanciamiento constante evidencia una tensión económica estructural en el presupuesto de los hogares mexicanos. El uso del crédito como una extensión del ingreso disponible genera un ciclo de insolvencia donde el costo del dinero impacta directamente en la capacidad de pago futura. La falta de liquidez inmediata transforma los instrumentos de consumo en herramientas de gestión de crisis, elevando el riesgo sistémico de incumplimiento ante variaciones en las tasas de interés.

La educación financiera es clave, aún cuando hemos avanzado no es suficiente, debe ser guiada, constante y efectiva. Desde Bravo, creemos que no basta con saber que hay que presupuestar. Hay que acompañar a la gente para que lo haga bien”, resaltó Javier Salmerón, Co-Country Manager de la organización.

El reporte identificó que el perfil predominante del deudor en 2025 se ubica en el rango de edad de los 31 a los 35 años, con un alto nivel de instrucción académica. Un 61% de los hombres y 63% de las mujeres con deudas en mora cuentan con estudios de licenciatura. Este dato técnico sugiere que el sobreendeudamiento no se limita a sectores con baja formación profesional, además afecta de manera transversal a la clase media educada del país.

El promedio de la deuda registrada entre los participantes del estudio se sitúa en los 193,198 pesos mexicanos, cifra que excede la capacidad de ahorro de la mayoría. A pesar de contar con formación superior, los deudores enfrentan brechas críticas en la comprensión práctica de los mecanismos financieros. El estudio señala que, aunque existe conocimiento conceptual de los términos, la aplicación técnica de estos saberes para evitar la insolvencia sigue siendo insuficiente en el entorno económico actual.

“Contar con información y análisis que ayuden a dimensionar este fenómeno es fundamental. Reconocemos iniciativas como el reporte Deudas de los Mexicanos, el cual contribuye a fortalecer la educación financiera, que sigue siendo un reto compartido”, comentó Oscar Rosado, presidente de la CONDUSEF.

En materia de conocimiento técnico, 71% de los contribuyentes afirma comprender la diferencia operativa entre el pago mínimo y el pago total de sus tarjetas. No obstante, existe una desconexión en la aplicación de este conocimiento, ya que 47% desconoce el tiempo exacto que tardaría en liquidar su pasivo realizando únicamente aportaciones mínimas. Esta brecha entre el concepto y la ejecución financiera perpetúa el estado de endeudamiento prolongado y encarece el costo total del crédito.

La falta de una estrategia de salida técnica para las deudas genera un impacto directo en la productividad y salud de los usuarios financieros. El 85% de los encuestados reportó niveles elevados de estrés, mientras que el 66% manifestó ansiedad y 53% padece insomnio debido a su situación económica. Estas métricas demuestran que el sobreendeudamiento trasciende el balance contable para convertirse en un factor de deterioro del bienestar social y la estabilidad emocional de los trabajadores.

“Desde Bravo, creemos que no basta con saber que hay que presupuestar. Hay que acompañar a la gente para que lo haga bien y de forma sostenida. Vemos una gran oportunidad para que autoridades y sector financiero sigan sumando esfuerzos”, puntualizó Salmerón durante la presentación de los resultados técnicos.

El estudio subrayó una paradoja administrativa relevante: 63% de los participantes afirma elaborar un presupuesto de manera regular para gestionar sus ingresos y gastos. Sin embargo, esta planeación no se traduce en solvencia real, dado que 77% de los usuarios opera cerca del límite de su capacidad financiera o ya lo ha superado. Esta inconsistencia técnica refleja que los presupuestos actuales carecen de márgenes de maniobra para absorber choques externos o variaciones en el costo de vida.

La vulnerabilidad financiera se agudiza por la ausencia de activos líquidos para contingencias, ya que 85% de los encuestados carece de un fondo de emergencia equivalente a tres meses de sueldo. Ante cualquier imprevisto, como la pérdida de empleo (20%) o el fracaso de un negocio personal (16%), el deudor queda desprotegido. Los malos hábitos financieros, citados por 22% de la muestra, complementan las causas principales que detonan la caída en mora de los créditos bancarios y comerciales.

“El sobreendeudamiento es el elefante en la habitación cuando hablamos de la salud financiera de muchas familias en México. Contar con información y análisis que ayuden a dimensionar este fenómeno es fundamental para autoridades y sociedad civil”, concluyó Oscar Rosado respecto a la necesidad de implementar soluciones de fondo.