Plataformas digitales reconfiguran las estadísticas de la inclusión financiera en México: Tecnológica
- Poder México
- marzo 27, 2026
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Un total de 19.5 millones de personas utilizan servicios financieros digitales en la actualidad, lo que representa una reconfiguración operativa de la inclusión en el país, de acuerdo con el documento “Súper Apps: El Nuevo Motor de Inclusión Financiera en México”, presentado por DiDi y la firma consultora The Competitive Intelligence Unit este 26 de marzo de 2026 en la Ciudad de México.
Esta adopción de herramientas tecnológicas responde a un cambio estructural del mercado de consumo, en el cual la dependencia histórica de la infraestructura bancaria física es sustituida por modelos de servicio integrados en dispositivos móviles, un factor que permite a los usuarios gestionar su capital sin requerir la intermediación presencial de una sucursal tradicional.
“Por décadas, en el centro del debate de la inclusión financiera se encontraba la idea de la apertura de sucursales bancarias físicas como el motor de la inclusión financiera. Hoy vemos claramente que la tendencia está cambiando. El problema no se va a resolver con más sucursales, hay dinámicas nuevas”, afirmó Alejandro Escobedo, responsable de la visión de servicios financieros de DiDi en una conferencia de prensa.
Las cifras documentadas en el reporte de investigación demuestran que el mercado nacional ha alcanzado un punto de inflexión operativo. Un tercio de la población adulta en México tiene conocimiento pleno sobre la disponibilidad de los servicios financieros digitales y 55% de este grupo demográfico utiliza las aplicaciones de manera activa para sus requerimientos diarios.
El análisis de la frecuencia de uso confirma una transformación transaccional directa, ya que los consumidores interactúan con la plataforma de DiDi en un promedio de 20 ocasiones al mes. Este comportamiento contrasta con las visitas físicas a instituciones tradicionales de la banca comercial, las cuales ocurren en promedio menos de una vez durante el mismo periodo de 30 días.
“¿Qué significa esto en términos generales? Que justamente las finanzas se están incorporando a las aplicaciones de uso cotidiano, es decir, aquellas que no están especializadas en lo particular a los servicios financieros o a la oferta de servicios financieros”, explicó el directivo.
Ecosistemas integrados y confianza transaccional
Un volumen superior a los 30 millones de individuos utiliza las soluciones tecnológicas para resolver necesidades de movilidad o entrega de productos en el entorno nacional. Este nivel de tráfico convierte a la plataforma digital en un canal de adquisición primario para la distribución de nuevos productos y la construcción de un portafolio de operaciones financieras ampliado.
El nivel de confianza de los usuarios en el entorno digital opera como un elemento decisivo para la contratación comercial. Ocho de cada 10 usuarios de plataformas en el país conocen la marca, y de este segmento demográfico, cerca de 50% identifica con claridad la disponibilidad técnica de las herramientas crediticias y de captación de recursos monetarios.
“Entre mayor número de interacciones hay entre usuarios y plataforma para los distintos servicios, se genera una relación de confianza que es particularmente importante en el caso de los servicios financieros. La confianza habilita justamente a que estas aplicaciones digitales puedan también incorporar y ofrecer servicios financieros”, puntualizó Escobedo.
La percepción de utilidad económica acelera la integración de estos productos en las finanzas de los usuarios mexicanos. Al menos un 86% de los consumidores considera que el uso de las herramientas operadas por la compañía ha generado mejoras medibles en su economía personal, esto a través de decisiones operativas fundamentadas en la disponibilidad de información y recursos técnicos.
Los registros del mercado digital exponen los objetivos de uso por parte de los consumidores registrados. El 42 por ciento de las personas utiliza estos servicios para enfrentar una emergencia por falta de liquidez, el 32 por ciento los emplea para solventar gastos cotidianos y un 13 por ciento opera sus cuentas digitales para la obtención de rendimientos sobre su capital.
“Están evolucionando a una oferta de ecosistema, es decir, que se ofrece un paquete de servicios en el que tenemos servicios de movilidad, servicios de entrega y los servicios financieros conviviendo en una sola aplicación”, detalló el especialista.
Reducción de disparidades demográficas regionales
El mercado financiero nacional mantiene deficiencias estructurales de acceso para sectores poblacionales específicos en materia de género. Las estadísticas del sistema tradicional muestran que apenas el 36 por ciento de las mujeres en México tiene acceso a un crédito formal, un dato estadístico que representa una disparidad técnica de ocho puntos porcentuales frente a los hombres.
Los modelos de financiamiento digital exhiben resultados iniciales estadísticamente distintos para el cierre de esta diferencia. Dentro de los servicios de crédito habilitados por la plataforma tecnológica de servicios integrados, el 46 por ciento de los clientes totales con líneas de financiamiento aprobadas, documentadas y en operación corresponden a mujeres en el país.
“Lo cual, desde luego, si lo comparamos con la media nacional, representa unos 10 puntos porcentuales de ventaja. Entonces, esto evidencia el papel que están jugando en la inclusión financiera los servicios ofrecidos a través de plataformas digitales”, subrayó el representante del Consejo de Administración de JP SofiExpress.
Las deficiencias de acceso a los servicios presentan también variaciones estadísticas significativas según la zona geográfica. En la región norte de la república, el nivel de acceso bancario abarca al 84 por ciento de la población económicamente activa, mientras que la zona sur del país registra un promedio de penetración financiera equivalente a un 67 por ciento de los habitantes.
La utilización de productos corporativos como las tarjetas de crédito presenta incrementos de actividad operativa en entidades federativas como Yucatán, Veracruz, Chiapas y Quintana Roo. Estas cuatro regiones del territorio nacional mantenían históricamente niveles inferiores de actividad transaccional e infraestructura dentro de los esquemas de la banca comercial tradicional.
“Es una situación sui generis que, desde luego, evidencia que las plataformas están comenzando a abrir acceso financiero a comunidades y regiones que antes no lo tenían y que no estaban cubiertos por la banca tradicional”, añadió Escobedo.
La distribución de productos financieros mediante la aplicación móvil registra volúmenes de adopción masiva en el corto plazo. Los indicadores de la empresa establecen que se han originado 20 millones de créditos individuales y el portafolio comercial contabiliza a dos millones de personas activas con el producto de tarjeta de crédito operativo y en circulación regular.
La infraestructura técnica de procesamiento de datos demuestra una capacidad transaccional ininterrumpida a gran escala. La pasarela electrónica de la corporación ha gestionado la liquidación de 40 millones de operaciones de pago de servicios, mientras que el instrumento de captación de recursos a la vista registra dos millones de cuentas aperturadas a nivel nacional.
“Tenemos el ejemplo de Didi Shop, que es un servicio en el cual conectamos usuarios con más de 11,000 comercios y de ellos 50% son comercios locales. Las super apps están integrando un cúmulo de necesidades multicapa”, concluyó el ejecutivo.



