Perú blinda su atractivo para la inversión más allá de la incertidumbre política

Con fundamentos macroeconómicos sólidos y acuerdos comerciales de largo alcance, el país busca consolidar su posicionamiento ante capital extranjero y profundizar su relación con México en sectores como servicios, turismo y comercio.

Por Rocío Novoa Valdebenito


Perú lleva una década conviviendo con sobresaltos políticos sin romper su narrativa económica frente al exterior. Para PROMPERÚ, la clave ha sido separar la coyuntura del desempeño estructural y sostener un mensaje de continuidad ante los mercados. “Hemos tenido ocho presidentes en el Perú los últimos 10 años, pero tenemos una institucionalidad que es muy sólida”, sostuvo Max Rodríguez Guillén, director de la entidad en conversación con Poder México en el marco del “Perú service summit”, celebrado en Ciudad de México.

Desde esa lectura, la discusión para el capital extranjero no se agota en la incertidumbre política, sino en la capacidad del país para seguir ofreciendo seguridad, reglas de operación y una base macroeconómica reconocible. Por eso, cuando se le pregunta por el efecto de las crisis sobre las decisiones de inversión, Rodríguez Guillén desplaza el foco hacia otra escala de análisis: “Los inversionistas nunca vemos la foto del momento. Vemos el mediano y largo plazo”. 

El argumento se apoya, dijo, en indicadores que siguen pesando más que el ruido de la contingencia local. En su recuento, Perú ha mantenido desempeño destacado a nivel regional en crecimiento, inflación y reservas. “En los últimos 25 años el Perú es el promedio el país que más creció en toda Latinoamérica, es el que más baja inflación tuvo y, en términos relativos, es el que mayor porcentaje de reservas internacionales tiene”, señaló. 

Incluso, al hablar de episodios recientes, el representante de la nación sudamericana recurre a cifras para reforzar la idea de resiliencia económica. “Hemos tenido el último año tres presidentes y el Perú ha crecido 3.8%”, dijo, al defender que el atractivo del país no depende exclusivamente de la estabilidad política inmediata.

Esa narrativa también descansa en la manera en que PROMPERÚ se presenta a sí misma: menos como una oficina sujeta al vaivén gubernamental y más como una plataforma con continuidad institucional. “Lo político no nos afecta porque somos una institución 100% técnica”, afirmó Rodríguez Guillén.

Comercio con reglas claras y una relación que cambia de perfil

La relación con México forma parte de un esfuerzo por sostener confianza de largo aliento. Más que hablar de oportunidades coyunturales, PROMPERÚ insiste en que el vínculo bilateral cuenta con una base comercial blindada por varios instrumentos. “Yo siempre digo que tenemos tres candados comerciales”, explicó el directivo, al referirse al acuerdo de complementación económica, la Alianza del Pacífico y el marco transpacífico.

Para la oficina peruana, el valor de esa arquitectura está en la previsibilidad que ofrece a quien importa, exporta o busca instalar operaciones. “Ese importador mexicano que empieza a ver al Perú como un proveedor tiene una certeza de que va a tener un arancel diferenciado en el corto, mediano y largo plazo”, señaló.

Con esa base, el intercambio entre ambos países ha dejado de descansar en materias primas, en una de las transformaciones más visibles de la relación económica reciente. “El 2014, 80% de lo que Perú le vendía a México eran commodities. El año pasado eso se intercambió”, reveló respecto a un giro que empuja la relación hacia segmentos con mayor valor agregado y una huella más amplia en empleo y actividad económica. “El 80% de lo que hoy le vendemos a México son productos no minero-energéticos, productos no tradicionales. Son productos que generan valor agregado, que generan empleo, que generan bienestar”, detalló.

Esa transformación ocurre, además, en una relación que no se mueve en un solo sentido. México mantiene peso como proveedor en industrias clave para Perú, especialmente en el frente automotriz, describiendo un intercambio que, desde su perspectiva, se ha ido consolidando en los últimos años.

Empujando un nuevo trato

En volumen, PROMPERÚ subraya que el vínculo ya superó “la barrera de los 1000 millones de dólares de exportación”, razón que empuja a abrir una nueva fase en la que el turismo, la inversión hotelera, el talento y los servicios basados en el conocimiento toman un rol protagónico. 

Al mismo tiempo, la oficina busca modificar la imagen reducida con la que parte del mercado mexicano mira al país andino. No se trata solo de impulsar más visitantes, sino de redistribuir el interés hacia nuevas zonas y productos. “Dentro del cognoscitivo del mexicano, cuando piensan en el Perú, piensan en Machu Picchu. Pero el Perú es mucho más”, planteó Rodríguez Guillén, conectando hacia el mundo de los servicios. 

En esta visita a México por parte de 24 empresas peruanas, el vocero destacó que la agenda se concentra en capacidades digitales. “No estamos hablando de los servicios tradicionales que son los logísticos, aéreos, turismo, sino en el conocimiento”, explicó sobre nichos emergentes como ciberseguridad, automatización y marketing digital apoyado en inteligencia artificial, los cuales se tomaron dos jornadas que miran hacia el futuro de la relación entre ambas naciones latinoamericanas.