“Sin agua no hay negocio”: Coca-Cola FEMSA condiciona su deuda a la reducción del estrés hídrico
- Poder México
- marzo 26, 2026
- Empresas
- Coca-Cola, FEMSA
- 0 Comments
Coca-Cola FEMSA redujo su razón de uso de agua a 1.35 litros por cada litro de bebida producida al cierre del ejercicio fiscal 2025 en sus operaciones de México y América Latina, de acuerdo con los indicadores de desempeño consolidados en su reciente informe integrado. La compañía embotelladora estableció esta métrica operativa como un eje central de su estrategia corporativa para asegurar el cumplimiento de las metas vinculadas a sus instrumentos de deuda ante los inversionistas internacionales y las agencias calificadoras de riesgo crediticio.
La implementación de estas medidas de eficiencia técnica responde a la exigencia financiera de estabilizar los costos de capital y garantizar la continuidad del modelo de negocio corporativo frente a la escasez de los recursos naturales en las cuencas operativas. La empresa vinculó de forma directa sus objetivos de desempeño ambiental con la emisión de bonos atados a la sostenibilidad, los cuales penalizan financieramente a la organización mediante un incremento automático en las tasas de interés de la deuda si la compañía no alcanza los umbrales de reducción de consumo de agua estipulados previamente en los contratos bursátiles.
“El negocio no va a existir si no hay agua. Entonces cuando integramos todos estos temas dentro de la estrategia de negocio, nos aseguramos de que le estamos generando valor al inversionista porque él sabe que su inversión con nosotros es una inversión hecha en una empresa que integra la sostenibilidad y asegura que no haya riesgos a futuro“, afirmó Jordi Cueto, gerente global de sustentabilidad de Coca-Cola FEMSA, durante una entrevista con Poder México.
Integración financiera y riesgo climático de los recursos naturales
La trayectoria de reducción del consumo hídrico de la embotelladora muestra una tendencia a la baja sostenida durante los últimos cuatro años de operación. En el ejercicio fiscal de 2022, la razón de uso de la compañía se ubicó en 1.49 litros de agua por unidad de producto terminado; para 2023, el dato descendió a 1.46 litros, mientras que en 2024 la cifra llegó a 1.38 litros antes de alcanzar los 1.35 litros reportados al cierre de 2025. Este progreso operativo acumulado significa una mejora de 14.5% en comparación con la línea base industrial definida por la organización durante el año 2018.
Los resultados obtenidos en las plantas de manufactura permiten que la firma mantenga un margen de ventaja competitiva dentro de la industria de la producción de bebidas no alcohólicas a nivel internacional. El promedio de consumo actual reportado en el resto de los embotelladores del sistema global de la marca asciende a 1.72 litros de agua de proceso por cada litro de producto finalizado. Esta diferencia de volumen sitúa a la división latinoamericana como el operador con las instalaciones industriales más eficientes en el manejo de líquidos a nivel global.
“Somos el benchmark del sistema Coca-Cola. Las plantas más eficientes de agua las tenemos nosotros. Una segunda parte es el tratamiento de 100% del agua que sale de nuestras plantas, que no sale en producto, tratada a niveles que permiten la vida acuática”, detalló Cueto.
La eficiencia operativa en el uso de los recursos naturales tiene un impacto cuantificable e inmediato en los compromisos financieros adquiridos por la corporación transnacional. La fecha límite para alcanzar el siguiente objetivo de reducción hídrica representa un punto de evaluación estricto para las finanzas de la compañía y el rendimiento económico de los tenedores de bonos institucionales que exigen mayores garantías ante posibles incumplimientos por falta de insumos.
La administración técnica de los recursos naturales se transformó en un indicador de solvencia financiera corporativa evaluado de forma trimestral por los administradores de fondos de inversión. Para responder a estas demandas de transparencia en los mercados, la compañía adoptó en 2025 los marcos de reporte corporativo internacional de mayor rigor, incluyendo las normativas de los Estándares de Divulgación de Sostenibilidad NIIF S1 y S2, para brindar certeza sobre el valor de los activos.
“Nuestra meta de eficiencia hídrica de 1.26 litros de agua por litro de bebida, que es para el 2026, está ligada a un bono vinculado. Si no cumplo la meta me suben la tasa de interés, en pocas palabras”, puntualizó el directivo.

Inversión privada para infraestructura pública comunitaria
La corporación integró a sus reportes financieros los lineamientos del Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con la Naturaleza (TNFD), parámetros que exigen a las empresas públicas una explicación detallada sobre cómo el estrés de las cuencas hídricas impacta directamente en la rentabilidad de las acciones. Durante el último año fiscal, la empresa embotelladora obtuvo una calificación de 81 puntos en la Evaluación de Sostenibilidad Corporativa de la agencia S&P Global, puntuación que la ubica como la entidad del sector con la evaluación más alta en todo el continente americano.
La estrategia integral de mitigación de riesgo corporativo incluye la ejecución de evaluaciones de vulnerabilidad hídrica en las cuencas geográficas de operación cada cinco años. La empresa complementa este proceso técnico con el uso de una herramienta de medición anual denominada WRAP para analizar de forma parametrizada cada planta de producción instalada, lo que permite a la dirección general ajustar los planes de inversión de capital y evitar interrupciones operativas que afecten los niveles de ventas.
“Hacemos análisis completos de cada planta desde un punto de vista integral, y no únicamente técnico. Evaluamos los temas regulatorios, políticos, comunitarios y de estrés hídrico”, explicó el gerente.
La necesidad operativa de proteger las fuentes de abastecimiento industrial llevó a la corporación a financiar e implementar proyectos de infraestructura civil fuera de los límites de sus plantas embotelladoras. Los reportes corporativos indican que el 71% de los programas de desarrollo comunitario respaldados financieramente por la empresa se enfoca de manera exclusiva en proyectos de acceso al agua, obras de saneamiento e instalación de infraestructura de higiene para las poblaciones urbanas y rurales.
Entre estas acciones prioritarias destaca la implementación del programa “Escuelas de Agua”, un esquema tecnológico desarrollado en alianza comercial con la compañía de soluciones hídricas Rotoplas. Este proyecto instala sistemas integrales de captación pluvial equipados con tecnología de telemetría y sistemas de filtración especializados en planteles educativos de carácter público, lo que garantiza a los estudiantes un suministro de agua absolutamente independiente de las redes municipales saturadas.
“Si logramos que en la cuenca se saque menos agua porque la sacas de la lluvia, por ejemplo en una escuela, o que la comunidad no pierda agua porque hay una fuga o les ponemos un pozo que ayuda a que tengan un acceso eficiente del agua a la cuenca, pues todos vamos avanzando bastante bien”, detalló el vocero de la compañía.
La meta corporativa de reabastecimiento hídrico exige a la empresa regresar a la naturaleza un volumen equivalente al total del agua extraída para el desarrollo de sus operaciones industriales diarias. Para cumplir esta cuota operativa, la compañía ejecuta soluciones de conservación de suelos y programas de reforestación masiva en zonas estratégicas de captación pluvial. Estas intervenciones focalizadas ocurren en polígonos geográficos identificados previamente como sitios de alta vulnerabilidad operativa para el abasto general.
El esquema corporativo de protección de activos naturales se consolida con la participación financiera de la empresa en la Alianza Latinoamericana de Fondos de Agua, una plataforma de coordinación interinstitucional que integra a autoridades gubernamentales, empresas de la iniciativa privada y organizaciones de la sociedad civil para gestionar estrategias de seguridad hídrica a nivel regional, blindando el modelo de negocio ante las crecientes presiones climáticas y comerciales.
“No es que sale un litro de agua y luego lo regreso literalmente, sino que hacemos procesos basados en la naturaleza. Se han intervenido como 198 mil hectáreas, es una locura de terreno. Si yo como actor de la cuenca trabajo, tengo mi impacto, pero no significa que toda la cuenca está protegida. La alianza ayuda a poner a todos en conjunto”, concluyó un Cueto.



