Banorte defiende controles en cuenta para Cuba; el riesgo continuaría para el banco: expertos

Banorte está bajo la lupa. Luego de darse a conocer que el banco opera una cuenta para recibir donativos en apoyo a Cuba, la institución aseguró a Poder México que vigiló estrictamente su creación. Sin embargo, expertos advirtieron que el tema va más allá de los controles internos, ya que la operación detonó un choque entre la regulación local y el escrutinio internacional, elevando de inmediato el riesgo reputacional del banco.

Además, esta situación expuso a los inversionistas globales de Banorte ante la lupa estadounidense. Aunque la isla caribeña no figura en las listas del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), es una nación fuertemente sancionada por el gobierno de Estados Unidos.

“La falta de trazabilidad y congruencia operativa dejaría a la institución vulnerable ante las autoridades por no aplicar las medidas correctas de prevención”, comentó en entrevista Benjamín Padilla, abogado y experto en temas de prevención de lavado de dinero (PLD).

Todo inició luego de que el expresidente Andrés Manuel López Obrador sobre una colecta pública para comprar alimentos y medicinas para Cuba, a través de la cuenta a nombre de la Asociación Civil “Humanidad con América Latina”. Especialistas advirtieron de inmediato sobre la inusual rapidez con la que esta entidad obtuvo su registro ante el SAT como donataria, encendiendo las primeras alertas operativas.

La apertura de todas las cuentas en el banco se integra con un expediente completo de acuerdo con las políticas y controles internos, así como con la regulación vigente“, dijo Banorte a Poder México tras una solicitud de una postura respecto al tema.

Este hecho también se dio a pocos meses de que autoridades de México y Estados Unidos sancionaran a firmas como CIBanco, Intercam Banco y Vector Casa de Bolsa por fallas en sus mecanismos preventivos, derivando incluso en que CI dejara de operar como institución de banca múltiple.

La institución añadió la relevancia con que toma su papel preventivo y que “Banorte es un banco serio”, añadió que realiza un monitoreo constante y cuidadoso de las operaciones de cada cuenta.

“Nuestra prioridad es cuidar la confianza de nuestros clientes y sus operaciones”, señaló el banco.

Padilla explicó que abrir una cuenta a una Asociación Civil no es, por sí mismo, una irregularidad. Dijo que las entidades financieras pueden hacerlo siempre que ejecuten una correcta debida diligencia.

Comentó que el banco debe identificar con precisión el origen y destino final de los recursos. Advirtió que si los fondos se canalizan a destinatarios distintos a los declarados inicialmente por la asociación, Banorte enfrentaría sanciones formales y un duro golpe reputacional.

Sobre el papel del regulador, precisó que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) mantiene una vigilancia constante. Aunque no prohíbe aperturas de forma anticipada, interviene mediante visitas de inspección o requerimientos de información. Si detecta anomalías en los expedientes, inicia procedimientos correctivos y emite sanciones públicas.

El riesgo transnacional

Ramón Cabrera, socio director de la firma legal Spetsen, señaló en una publicación de la red social Linkedin, que esta situación generó “un dilema regulatorio profundo” al exponer la fricción entre dos sistemas de prevención dispares.

Por un lado, la Asociación Civil opera bajo la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita (LFPIORPI). Al recibir donativos, ejerce una “actividad vulnerable“, ya que el manejo de fondos de terceros es altamente susceptible de usarse para ocultar dinero ilícito; no obstante, sus obligaciones de reporte son más laxas y reactivas.

Por su parte, un banco mantiene un modelo riguroso de monitoreo continuo. Al conectarlos, advirtió Cabrera, ocurre una desalineación donde el banco “hereda un riesgo que no generó y está obligado a mitigarlo”.

Ante esta asimetría, señaló que la institución debió cuestionar la “lógica económica” de que una donataria de reciente creación gestione altos volúmenes de capital hacia un gobierno extranjero, aplicando una diligencia reforzada para rastrear la ruta completa del dinero y a sus beneficiarios finales.

El riesgo para Banorte trasciende las fronteras. Cabrera explicó que, al liquidar transacciones en dólares mediante corresponsalías en Estados Unidos, el banco queda sujeto a los estándares de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). Transferir capital a una jurisdicción sancionada como Cuba eleva seriamente las posibilidades de sufrir bloqueos o restricciones operativas.

A la par, indicó que la presión recae desde su propia estructura de capital. Megafondos de inversión estadounidenses como BlackRock y Vanguard poseen posiciones relevantes en Banorte y operan bajo mandatos fiduciarios de su país. Una operación vinculada a un gobierno sancionado podría obligarlos a presionar al banco o iniciar un proceso de desinversión (De-Risking) para evitar castigos económicos severos.

El mensaje a los banqueros

En el marco de la 89.ª Convención Bancaria, celebrada en Cancún, Quintana Roo, Benjamín Padilla compartió una recomendación directa a los directivos de las instituciones de crédito mexicanas.

Al observar a un gremio bancario más unido, exhortó al sector a priorizar en todo momento la prevención de lavado de dinero sobre la contención de daños posteriores.

“Apostarle a la prevención es indispensable porque se protege el patrimonio de las entidades financieras y sobre todo el patrimonio de los cuentahabientes. Reaccionar cuesta caro, pero reaccionar tarde es un precio que ya no se va a poder pagar”, concluyó el especialista