Bayer enfrenta resolución crítica de la Corte Suprema por demandas de glifosato en EE. UU.
- Poder México
- marzo 9, 2026
- Empresas, Salud, Tecnología
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La multinacional alemana Bayer se encuentra en un punto de inflexión estratégico mientras aguarda una resolución definitiva de la Corte Suprema de Estados Unidos, prevista para junio de 2026.
El núcleo del conflicto legal radica en determinar si las clasificaciones de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), que considera al glifosato como no cancerígeno, tienen carácter vinculante sobre las leyes estatales que exigen advertencias de riesgo en el etiquetado.
Desde la adquisición de Monsanto en 2018, la compañía ha gestionado un volumen masivo de litigios, sumando un total de 170,000 demandas, de las cuales aproximadamente 65,000 permanecen activas en los tribunales norteamericanos.
El impacto financiero de este asedio legal es profundo. Bayer ha advertido sobre pérdidas proyectadas de 3,600 millones de euros para el cierre del ejercicio fiscal 2025, atribuidas principalmente a las provisiones para acuerdos y costos de defensa.
Aunque en febrero de 2026 se anunció un acuerdo colectivo propuesto por 7,250 millones de dólares para resolver las causas pendientes, el proceso enfrenta retrasos debido a que diversos bufetes de abogados solicitan extensiones para evaluar las cláusulas de compensación. La compañía mantiene una postura de optimismo cauteloso, argumentando que el respaldo regulatorio en más de 50 países valida la seguridad del herbicida, a pesar de la clasificación de la OMS que define al ingrediente como “probablemente cancerígeno”.
Durante el primer semestre de 2026, la atención de los mercados financieros se centrará en la capacidad de Bayer para cerrar este capítulo litigioso. La incertidumbre sobre si la Corte Suprema validará la preeminencia de la normativa federal de la EPA sobre las facultades de advertencia de los estados será el factor determinante para la valoración de las acciones del grupo.
De no obtener un fallo favorable, la empresa podría enfrentar una nueva oleada de reclamaciones, lo que obligaría a una reestructuración de su estrategia de capital y de su división de Crop Science para mitigar el riesgo reputacional y operativo derivado de la herencia de Monsanto.


