El liderazgo femenino como motor de rentabilidad: lecciones del DECIDIDAS Summit 2026
- Kathya Santoyo
- marzo 2, 2026
- Coberturas, Cultura
- Decididas Summit 2026
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Durante la edición 2026 del DECIDIDAS Summit en la Ciudad de México, organizado por Bárbara Arredondo Ayala y Olga Segura, el consenso del sector privado, deportivo y social fue que la equidad en la alta dirección dejó de ser un tema de cuotas para convertirse en una estrategia de rentabilidad y resiliencia corporativa. Empresarias, inversionistas y figuras globales analizaron cómo el ejercicio del poder económico, la exigencia de presupuestos reales y la reestructura operativa están redefiniendo los estándares de éxito en los negocios.
El deporte como incubadora para el nivel C-Suite
El alto rendimiento deportivo tiene una correlación directa con la gestión corporativa. Datos del mercado estadounidense indican que el 94% de las mujeres en posiciones directivas (C-suite) tienen antecedentes en el deporte. En diálogo con la golfista Lorena Ochoa, la tenista Billie Jean King destacó que la alta dirección exige resolución ágil de problemas y manejo de presión, habilidades inherentes a la competencia deportiva.
Sin embargo, el negocio deportivo evidencia una profunda brecha operativa: las mujeres ocupan apenas el 5% de las posiciones de toma de decisiones. En la Liga MX Femenil, el mandato inicial de FIFA forzó a los clubes a crear equipos, pero hoy la rentabilidad exige un giro en la estrategia comercial. Fernanda Sainz, CMO de Caliente.mx expuso que el fútbol femenil en México superó los 65 millones de visualizaciones y registra asistencias superiores a los 45 mil espectadores en finales, superando en audiencia a deportes tradicionales como el béisbol.
A pesar de esta “data dura”, persiste lo que la directiva calificó como “misoginia del marketing”, donde ejecutivos masculinos se resisten a inyectar presupuesto publicitario al deporte femenil. Para revertir esto, Caliente formó una alianza con directoras de marketing de empresas como Nissan Motor Corporation y Amazon para convertirse en founders-partners de la transmisión de la liga en YouTube. Esta estrategia de capital colectivo garantizó que los recursos de los patrocinadores llegaran directamente a las estructuras femeniles y no se diluyeran como “bonificaciones” dentro de los contratos de la liga varonil.
A nivel global, la activista palestina Honey Thaljieh reforzó esta postura: el deporte femenino dejó de ser un proyecto de responsabilidad social (CSR) para consolidarse como un caso de negocio estratégico. Ejemplos como la rentabilidad del FC Barcelona Femenil o la Copa del Mundo en Australia demuestran que la equidad genera retornos masivos de inversión. Para Thaljieh, el objetivo de las ejecutivas debe enfocarse en asumir el control financiero, presidir las asociaciones y “patear la puerta” para dictar la narrativa de la industria.
Gestión de riesgo y liderazgo visionario
En el ecosistema de inversión y emprendimiento, la aversión al riesgo suele penalizar a las directivas, dificultando que el mercado las catalogue como líderes visionarias. Sofia Elizondo, presidenta de Brightseed, subrayó la necesidad comercial de asumir riesgos calculados al momento de escalar soluciones masivas.
Por su parte, Alejandra Ríos, presidenta de Ambrosía, propuso ajustar los indicadores de éxito en la alta dirección. El objetivo es priorizar la salud operativa de las empresas y el bienestar de los equipos por encima del crecimiento desmedido que deriva en burnout. Escalar este modelo requiere el fortalecimiento de redes de capital interconectadas y la visibilidad de modelos a seguir en el sector empresarial.
Métricas ESG y viabilidad en políticas públicas
La gobernanza corporativa en 2026 exige una integración estratégica entre la iniciativa privada, la academia y el sector público para hacer frente a un entorno complejo. Lorena Rodríguez León, directora de la Facultad de Economía de la UNAM, enmarcó esta urgencia dentro de un panorama macroeconómico desafiante: proyecciones de crecimiento económico para México de apenas entre 1.3% y 1.7% para este año, sumado a la incertidumbre en la inversión provocada por la renegociación del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá frente a las políticas de Donald Trump. Ante este escenario, cerrar las brechas estructurales requiere dejar atrás el discurso para ejecutar acciones medibles.
En el sector privado, la transición hacia la equidad ya es un mandato regulatorio. Estefanía Michel, directora de Finanzas Sostenibles de Banco Santander, explicó que las nuevas regulaciones exigen a las empresas transparentar en sus estados financieros su impacto social, ambiental y de gobernanza (ESG). Instrumentos como la Taxonomía Sostenible de México, emitida por la Secretaría de Hacienda, establecen métricas obligatorias en rubros como inclusión financiera e igualdad de género para evitar simulaciones corporativas. Como resultado, la banca ahora moviliza “capital transformador” financiando proyectos sociales y exigiendo a las grandes corporaciones que impulsen el desarrollo y la bancarización de sus pequeños proveedores rurales.
Sin embargo, el panel moderado por Susana Ruiz, Líder Global de Justicia Fiscal en OXFAM, subrayó que las empresas no pueden operar aisladas ni sustituir las responsabilidades del Estado. La barrera estructural más severa para el desarrollo económico sigue siendo el trabajo de cuidados no reconocido y no remunerado. En el ámbito público, la exigencia se traduce en viabilidad financiera a través de la justicia fiscal. Rodríguez León advirtió que iniciativas como el Sistema Nacional de Cuidados son inoperantes sin una asignación presupuestal real para infraestructura, como estancias infantiles o centros de día. “Una política pública que no tiene recursos, no es una política pública, es buena intención”, sentenció la economista.


