México entra a la carrera global de semiconductores mientras mide riesgos por nuevos aranceles de EU

México busca incorporarse a la cadena global de diseño de semiconductores en un contexto de tensiones comerciales y geopolíticas que amenazan el suministro de insumos críticos para su industria. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, señaló que el arranque de una planta de diseño de chips en Querétaro representa un cambio estructural para la manufactura nacional y una herramienta para reducir la dependencia tecnológica del exterior.

Tras un evento que se llevó a cabo en Querétaro, Ebrard explicó que el país importa actualmente el diseño de semiconductores y que la posibilidad de desarrollar esta capacidad local permitiría mitigar riesgos ante eventuales restricciones comerciales o geopolíticas. En su exposición, vinculó el proyecto con la necesidad de garantizar continuidad productiva en sectores como automotriz, aeroespacial, electrónica y dispositivos médicos, cuya operación depende de estos componentes.

“Si el día de mañana nos dicen que no nos venden el semiconductor, tendríamos que paralizar toda la actividad económica”, afirmó, además subrayó que la autonomía tecnológica se ha convertido en un componente estratégico de la política industrial.

La planta corresponde a la empresa QSM, que se encuentra en proceso de instalación en Querétaro y que, de acuerdo con el secretario de Economía, ya avanza en el diseño y fabricación de semiconductores para diversas industrias. Ebrard no ofreció detalles sobre el origen del capital, el monto de la inversión, las capacidades productivas ni el modelo operativo de la compañía, y se limitó a señalar que la producción podría iniciar hacia finales de este año.

El funcionario indicó que la iniciativa podría generar empleos especializados y atraer nuevas inversiones vinculadas al ecosistema de semiconductores, que incluye proveedores de materiales, servicios de diseño y manufactura avanzada. Añadió que el país pasaría de ser importador de diseño a integrar un grupo reducido de naciones con capacidades propias, lo que, en su narrativa, coloca a México entre los pocos países con participación en este segmento de alto valor agregado.

“Pasamos de ser de los numerosos países que no tienen diseño de semiconductores a los poquísimos que sí lo tienen”, sostuvo.

En paralelo, Ebrard reconoció que el entorno comercial con Estados Unidos atraviesa un momento de incertidumbre tras la decisión de la Suprema Corte estadounidense sobre los aranceles impulsados por el presidente Donald Trump, quien anunció nuevas medidas comerciales en sustitución de las que fueron anuladas.

El secretario afirmó que el gobierno mexicano adoptará una postura de cautela hasta conocer el alcance de los cambios regulatorios, así como lo mencionó el viernes en la mañana la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Detalló que alrededor de 85% de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos se realiza sin aranceles, aunque sectores estratégicos como vehículos, acero y aluminio permanecen sujetos a otras disposiciones legales que permiten gravámenes. En ese contexto, adelantó que sostendrá reuniones con autoridades estadounidenses en los próximos días para evaluar el impacto y defender los intereses comerciales del país.

“Tenemos que actuar con sangre fría para poder determinar de qué manera puede afectar a nuestro país”, dijo, al señalar que el gobierno evaluará las medidas en un plazo de tres a cuatro días.

El secretario también defendió que el flujo de inversión extranjera refleja confianza en el entorno económico mexicano, al citar un portafolio de proyectos industriales y tecnológicos, incluyendo un centro de datos de gran escala anunciado recientemente. Afirmó que las empresas no comprometerían capital en México si existiera incertidumbre estructural sobre el rumbo económico del país.

“Quienes son los inversionistas no harían esa inversión si no tuvieran una certeza y una confianza en lo que está sucediendo en México”, expresó.

Ebrard concluyó que la apuesta por semiconductores forma parte de una estrategia más amplia para fortalecer la capacidad productiva y tecnológica del país, en un momento en que las cadenas globales de suministro se reconfiguran bajo presiones comerciales y geopolíticas.

“¿Dónde quieres tener los empleos bien pagados? ¿En otro país o aquí?”, planteó.