Imposible que la inflación converja en 3% en 2026: Bx+

La inflación en México enfrenta un entorno mucho más complejo del que reflejan los escenarios oficiales. Para Alejandro Saldaña, economista en jefe de Bx+, la convergencia de la inflación al objetivo de 3% del Banco de México (Banxico) en 2026 es prácticamente inviable, ante presiones estructurales que se han consolidado en la economía y que limitan el margen de maniobra de la política monetaria. El panorama obliga, advierte, a mantener una postura restrictiva por más tiempo, incluso si ello implica costos en el crecimiento económico.

Desde su óptica, los choques inflacionarios recientes dejaron de ser transitorios. El aumento sostenido en los costos laborales, la baja productividad, la menor integración comercial global y una inflación de servicios persistentemente elevada configuran un escenario donde los precios se estabilizan en niveles más altos.

“Pensar que la inflación va a regresar de forma limpia y rápida al 3% es poco realista; lo más probable es que se mantenga entre 3.8 y 4.1% durante un periodo prolongado”, señaló.

En este contexto, Saldaña consideró que Banxico enfrenta un desafío doble, por un lado mantener ancladas las expectativas de largo plazo y, por otro, evitar un deterioro mayor en su credibilidad de corto plazo. Si bien reconoció que el banco central ha logrado contener un desanclaje generalizado, advirtió que los ajustes recurrentes en los pronósticos oficiales han debilitado la confianza del mercado.

“El mensaje debe ser claro, la prioridad sigue siendo la estabilidad de precios, incluso si eso implica tasas altas durante más tiempo”, sostuvo.

La inflación subyacente, particularmente en el componente de servicios, se ha convertido en el principal foco de preocupación, de acuerdo con el experto, en su análisis, este rubro difícilmente regresará a niveles cercanos a 3%, debido a su alta dependencia de la mano de obra y a la rigidez a la baja de los salarios. A ello se sumó un entorno internacional marcado por tensiones comerciales y posibles incrementos arancelarios, factores que podrían añadir nuevas presiones sobre los precios internos.

Ante este escenario, Saldaña descartó cualquier ajuste a la meta de inflación del banco central y enfatizó que hacerlo tendría consecuencias severas.

“Mover la meta sería un error grave, sería perder la única ancla creíble que tiene la economía. La credibilidad se construye en décadas y se puede perder en meses”, advirtió.

Por ello, consideró indispensable que Banxico refuerce su postura restrictiva y mantenga la tasa de referencia en niveles elevados hasta que exista evidencia clara de una desaceleración sostenida de la inflación.

Mundial de Futbol: impulso temporal con costos inflacionarios

Por otro lado, la Copa Mundial de Futbol que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá tendrá efectos visibles sobre la actividad económica, aunque de carácter transitorio. Bx+ estimó que el evento podría añadir entre 0.1 y 0.2 puntos porcentuales al PIB, principalmente a través del turismo, el consumo y los servicios.

Sin embargo, este impulso vendrá acompañado de presiones adicionales sobre los precios, especialmente en transporte, hospedaje y alimentos.

Saldaña advirtió que este fenómeno generará una “joroba inflacionaria” concentrada en un periodo corto, lo que complicará aún más la trayectoria descendente de la inflación.

“El Mundial ayuda al crecimiento, pero también recalienta sectores específicos y eleva precios; es un choque que no se puede ignorar en el diseño de la política monetaria”, explicó.

En términos de crecimiento de largo plazo, el economista subrayó que el verdadero reto de México sigue siendo estructural. La baja inversión, la incertidumbre regulatoria y la pérdida de dinamismo en la productividad limitan la capacidad de expansión de la economía.

Incluso con factores positivos como el nearshoring, el país corre el riesgo de acostumbrarse a tasas de crecimiento inferiores a su potencial.

“El banco central no puede resolver los problemas estructurales del país, pero sí puede evitar que la inflación se convierta en un problema permanente; renunciar a esa tarea sería el peor error”, sentenció Saldaña.