El gobierno de EE. UU. advierte sobre aranceles a países que se opongan al plan en Groenlandia

En una nueva escalada de la política exterior y comercial de la Casa Blanca, el presidente Donald Trump ha emitido una advertencia directa a la comunidad internacional, señalando la posibilidad de imponer aranceles punitivos a aquellos países que brinden apoyo a iniciativas contrarias a los intereses estadounidenses en Groenlandia.

Esta postura surge en un contexto donde el control de los recursos naturales y la posición estratégica del Ártico se han convertido en prioridades de seguridad nacional para la administración actual durante este 2026.

La administración estadounidense busca consolidar un acuerdo de largo plazo sobre el territorio ártico, argumentando que la presencia de potencias extranjeras rivales en la zona representa una amenaza para la estabilidad del hemisferio norte. Según las declaraciones oficiales, los países que “respalden o faciliten planes alternativos” que interfieran con la visión de Washington podrían enfrentar barreras comerciales significativas.

Estas medidas no solo afectarían las exportaciones directas hacia Estados Unidos, sino que también podrían alterar las cadenas de suministro globales de minerales críticos y energía.

Expertos en política internacional señalan que esta estrategia de vincular acuerdos de soberanía o administración territorial con el libre comercio marca una profundización en la doctrina de autonomía estratégica de Estados Unidos.

Mientras Dinamarca y las autoridades locales de Groenlandia evalúan las implicaciones de estas presiones, el mercado global observa con cautela, pues la implementación de nuevos aranceles podría exacerbar la volatilidad en sectores clave como la tecnología y la defensa, los cuales dependen de la estabilidad diplomática en las regiones polares.