Entidades financieras usarán de mejor forma la IA en este 2026, prevé uFlow

La industria financiera entrará en 2026 a una etapa de uso racional de la inteligencia artificial (IA), tras años de adopción acelerada y poco estratégica, consideró Santiago Etchegoyen, CTO y cofundador de uFlow, firma especializada en automatización de decisiones crediticias.

En entrevista, el directivo señaló que el sector dejará atrás la fase de “espectacularidad” alrededor de la inteligencia artificial generativa y el machine learning, para enfocarse en proyectos con impacto real y retorno medible, luego de que una parte importante de las iniciativas no logró cumplir sus objetivos.

“Venimos de un momento donde parecía que todo se resolvía con inteligencia artificial, pero hoy muchas empresas se dan cuenta de que tirar todo en una coctelera no garantiza resultados”, afirmó Etchegoyen.

“La tecnología ya maduró; ahora toca usarla de forma estratégica, ordenada y con datos bien presentados”, agregó.

El directivo explicó que la IA es ya una herramienta indispensable para competir en la industria crediticia, pero advirtió que su adopción debe regresar a fundamentos básicos como la calidad de la información, los modelos de correlación y la correcta interpretación de variables, en lugar de seguir invirtiendo recursos sin una lógica clara de negocio.

“La inteligencia artificial no es algo de lo que se pueda prescindir, pero tampoco es magia. Si no se estructura bien, no hay modelo que funcione”, sostuvo.

El reto de la informalidad

Etchegoyen señaló además que uno de los mayores retos estructurales del sistema financiero en México y Latinoamérica sigue siendo la informalidad, que limita el universo de personas sujetas a crédito bajo esquemas tradicionales de evaluación.

“El gran problema es que siempre estamos prestando a los mismos. Hay una enorme cantidad de personas que tienen ingresos y actividad económica, pero que no son analizables con reglas tradicionales”, explicó.

No obstante, afirmó que hoy existe una oportunidad inédita para ampliar la inclusión financiera a partir de datos alternativos, como la información generada por billeteras digitales, plataformas de trabajo independiente y esquemas de Open Banking.

Destacó que México presenta una paradoja: baja bancarización tradicional, pero una de las tasas más altas de uso de billeteras digitales a nivel mundial.

México lidera la adopción de billeteras digitales con alrededor de 70%, incluso por encima de países con mayor bancarización. Todo ese movimiento de dinero podría convertirse en información formal para evaluar crédito”, indicó.

En este contexto, uFlow adelantó que prepara el lanzamiento de una nueva herramienta que permitirá a las instituciones ajustar políticas de crédito en tiempo real, integrando múltiples fuentes de datos sin depender de desarrollos prolongados de los equipos de tecnología.

“Hoy el principal enemigo es el tiempo. Nosotros buscamos que las áreas de riesgo puedan decidir cómo usar los datos y ponerlo en producción en horas, no en meses”, explicó Etchegoyen.

Financieras vs el fraude

El directivo de uFlow advirtió que el fraude dejó de ser un evento aislado para convertirse en un riesgo estructural que debe atenderse de forma permanente, incluso en instituciones que aún no han registrado incidentes relevantes.

“Si una entidad cree que no tiene fraude, probablemente lo tiene y no lo ha detectado. Y si hoy no lo tiene, tarde o temprano alguien va a intentar encontrar la vulnerabilidad”, sostuvo.

En ese contexto, explicó que combatir el fraude requiere inversiones constantes en monitoreo, detección temprana y análisis de patrones anómalos, más allá de reglas estáticas o controles tradicionales.

“El problema del fraude es que nunca se termina de resolver. Es una carrera armamentística donde, si uno deja de invertir tiempo y recursos, automáticamente queda en desventaja”, afirmó el directivo de uFlow

Etchegoyen subrayó que el manejo seguro de los datos será un factor clave para sostener la confianza de los usuarios en el ecosistema financiero digital, en un momento donde el volumen de información sensible crece de forma exponencial.

“No alcanza con tomar buenas decisiones crediticias; también hay que garantizar que los datos estén protegidos, encriptados y bajo estándares de seguridad estrictos. La confianza del usuario es un activo que se puede perder muy rápido”, concluyó.