GBM proyecta un crecimiento de 1.5% bajo el impacto del T-MEC y el Mundial
- Poder México
- enero 5, 2026
- Nacional
- México, TMEC
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El panorama económico para México durante el año 2026 perfila una fase de aceleración con una expectativa de crecimiento del 1.5% en el Producto Interno Bruto por el impacto del mundial y el T-MEC. Este avance representa un repunte frente al 0.5% estimado para el ejercicio anterior, consolidando un año fundamental para el flujo de inversiones.
El dinamismo de la economía nacional estará condicionado por dos factores de alta visibilidad: la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y la celebración de la Copa del Mundo. Mientras que el evento deportivo generará beneficios inmediatos en los sectores de turismo, hostelería y comercio minorista, las negociaciones del tratado comercial definirán la capacidad del país para ratificarse como el principal centro de fabricación y eslabón logístico en la región.
En el ámbito de la estabilidad financiera, se anticipa que la inflación general se mantenga en niveles cercanos al 4.0%, presionada por la rigidez en el sector de servicios y los incrementos temporales en la demanda. Ante este escenario, se prevé que el Banco de México mantenga una postura cautelosa, situando la tasa de interés de referencia en torno al 6.5% para preservar la credibilidad del peso mexicano.
Respecto al tipo de cambio, las estimaciones sugieren una fluctuación de la moneda nacional en un rango de entre 18.6 y 19.6 unidades por dólar, sujeto a episodios de volatilidad conforme avancen las discusiones del T-MEC y se observe el diferencial de tasas frente a la Reserva Federal de Estados Unidos.
La gestión gubernamental para este periodo se enfocará en la consolidación fiscal, con el objetivo de reducir el déficit presupuestario hasta el 4.1% del PIB y estabilizar la deuda pública en un nivel cercano al 52%. En el mercado interno, el consumo de los hogares mantendrá un papel relevante respaldado por el incremento en los salarios reales, la solidez en las remesas y la recuperación del empleo formal.
A pesar de los retos persistentes en las finanzas públicas, la reactivación de la inversión tanto pública como privada a través de proyectos de infraestructura será determinante para establecer las bases del crecimiento nacional a largo plazo.



