Ralentización de nearshoring provoca desaceleración en industria del blindaje

Por Diego Aguilar

El nearshoring, conocido como la desaceleración del proceso de relocalización industrial en México. Se trasladó este año a sectores que, en apariencia, tienen una lógica de demanda propia. La industria del blindaje automotriz, que en años recientes creció de manera sostenida, registró una desaceleración que se atribuyó tanto a la incertidumbre económica como a cambios en la dinámica de inversión extranjera.

“En este segundo semestre hemos sentido una desaceleración importante del consumo del blindaje. Sentimos que tiene que ver con algo de incertidumbre que hay en la economía, con algunos números que han arrojado diferentes entidades en cuanto a los resultados y el crecimiento económico”, dijo Esteban Hernández, presidente de la Asociación Mexicana de Blindadores de Automotores (AMBA), en entrevista con este medio.

Para Hernández, el blindaje es “más que un lujo es una necesidad” y mantiene su razón de ser en el persistente clima de inseguridad del país. Aunque reconoció que en el último año se ha avanzado en este tema.

“La gran mayoría de nuestros clientes blindan los coches porque se quieren sentir seguros en los lugares donde trabajan, donde se desplazan o donde están sus familias”, afirmó.

Aun así, la relación entre actividad económica y gasto en seguridad es clara, ya que señaló que cuando la inversión y la confianza retroceden, la adquisición de bienes duraderos y servicios de alto costo se modera. Hernández reconoció que, aunque la industria venía proyectando un crecimiento anual de doble dígito en años recientes, este 2025 es probable que no alcance la meta original.

Mencionó estimaciones que oscilan entre un cercano 8–9% y, en la proyección formal de la asociación, un crecimiento del 7% para el cierre del año.

“En la asociación esperamos terminar con cerca de 2,500 unidades blindadas este año”, explicó.

El consumo de blindaje es heterogéneo, explicó, ejecutivos, empresarios, comerciantes, figuras del medio artístico, agricultores y, en ocasiones, dependencias gubernamentales.

“Tenemos clientes que van desde ejecutivos de multinacionales, tenemos empresarios de la central de abastos, comerciantes, tenemos personas que están en el medio artístico, tenemos personas que son agricultores del aguacate en algunos lugares”, detalló Hernández sobre la variedad de perfiles que recurren a las empresas afiliadas a la AMBA.

No obstante, el costo del blindaje de calidad y la aparición de soluciones alternativas de dudosa efectividad, como películas y láminas antirrobo, limita la expansión hacia segmentos de menor poder adquisitivo.

Hernández subrayó que el precio y la necesidad de estándares técnicos sitúan al blindaje como una oferta con barreras de acceso.

Retos técnicos y de mercado

La industria enfrenta además retos técnicos derivados de la evolución del parque vehicular: híbridos y eléctricos incorporan alto contenido electrónico y sistemas de autonomía que complican los procesos de blindaje.

“La evolución de los vehículos en energía, los vehículos híbridos, los vehículos eléctricos tienen altos componentes electrónicos, muchas computadoras, autonomía, que lo hace complicado para blindaje; yo creo que serían tal vez los dos retos más importantes”, reconoció el presidente de AMBA.

Además, Hernández alertó sobre la competencia informal y las soluciones de baja calidad que pueden afectar la reputación del sector y la seguridad real de los usuarios.

“Sí, debemos de cuidarnos mucho de las compañías informales y semiprotecciones”, aseguró.

Por otro lado, aunque los aranceles anunciados hacia Estados Unidos han tensionado ciertos metales como el aluminio y el acero, Hernández sostuvo que los insumos de blindaje provienen en buena medida de Europa y de Israel, y que la exposición directa al mercado estadounidense es limitada.

Sin embargo, la potencial afectación al blindaje es de carácter indirecto: si la renegociación o la incertidumbre comercial generan una desaceleración económica o un retroceso del nearshoring, habría menos demanda vinculada a ejecutivos, plantas y servicios que requieren ese nivel de seguridad.

“Si estas negociaciones crean una desaceleración económica, un movimiento de plantas de México a los Estados Unidos y de pronto tenemos menos clientes de ese nivel podría ser un reto mediano y a largo plazo”, explicó.

El nearshoring en México

De acuerdo con Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico de Grupo Financiero Monex, los anuncios de inversión asociados al nearshoring se moderaron en 2025 respecto a los dos años previos.

Explicó en entrevista que en el primer semestre del año la Inversión Extranjera Directa (IED) creció 2.2% anual, pero solo el 9.2% de esos flujos correspondieron a nuevas inversiones; ya que el grueso, 84.4%, fueron reinversiones, lo que sugirió que las empresas prefirieron ampliar posiciones existentes antes que relocalizar cadenas completas.

Quiroz identificó como principal freno la incertidumbre comercial con Estados Unidos, incluidos anuncios arancelarios y la revisión del T-MEC, que ha llevado a muchas compañías a pausar o moderar decisiones de relocalización.

Además, comentó que no se esperaría un avance significativo en nuevas inversiones durante la primera mitad de 2026; solo una revisión del acuerdo que genere señales de estabilidad podría desencadenar un repunte más claro.