México adapta tecnología polaca para tratar aguas residuales
- Kathya Santoyo
- septiembre 28, 2026
- Tecnología
- Biotecnología, México, Polonia
- 0 Comments
Tomasz Warężak y Dulce Arias describen la cooperación entre México y Polonia en el tratamiento de aguas residuales. Warężak habla sobre el biorreactor hidrófito que desarrolló y las conversaciones con el IPN para llevar soluciones a zonas rurales, mientras que Arias explica la adaptación de humedales verticales con materiales y plantas de Morelos, con fines demostrativos y educativos.
Por Kathya Santoyo
La tecnología polaca de tratamiento de aguas residuales llega a México por un lado en un prototipo de humedal vertical que el Instituto de Energías Renovables (IER) de la UNAM construye en Morelos con materiales y plantas de la región, y por otro en las conversaciones del Instituto de Nuevas Tecnologías en Ingeniería Ambiental (INTiS), con sede en Varsovia, con el Instituto Politécnico Nacional (IPN) para desarrollar soluciones en zonas rurales.
En ambos casos, según explicaron en exclusiva para Poder México Tomasz Warężak, director y fundador de INTiS, y Dulce Arias, investigadora del IER, el punto de partida es adaptar la tecnología al entorno y probarla en una instalación demostrativa.
Warężak, académico de la Universidad Médica de Varsovia, fundó INTiS para llevar los resultados de investigación a la práctica, con especialidad en biotecnología ambiental y biorremediación, es decir, la remoción de contaminantes en agua potable, aguas residuales y aguas subterráneas.
De su investigación doctoral surgió el biorreactor hidrófito, una planta biológica de tratamiento de aguas residuales que elimina más del 90% de los contaminantes orgánicos, se construye en un día y mantiene su desempeño durante todo el año, incluso con temperaturas bajo cero.
Su trabajo con comunidades y municipios rurales de Polonia, donde elaboró estrategias de gestión de aguas residuales, le dio un método que resume al explicar que “primero se crea la solución, después se construye la instalación demostrativa para comprobar si funciona, se desarrolla algo nuevo y se replica”.
La tecnología llegó a México a través de encuentros con la Embajada de Polonia, en uno de los cuales varias empresas presentaron sus propuestas a investigadores del IER, y de ahí se estableció un convenio de colaboración entre el instituto, la UNAM e INTiS. Como el IER había trabajado sobre todo con humedales horizontales, la propuesta permitió incorporar el sistema vertical y contar con un prototipo demostrativo, mientras que en otro encuentro preparado también por la embajada Warężak inició las conversaciones con el IPN.
Arias, ingeniera ambiental que trabaja desde la bioenergía en el saneamiento de fuentes puntuales de contaminación con sistemas basados en la naturaleza, como las microalgas y los humedales artificiales, explica que el humedal horizontal opera con una inclinación que hace innecesario impulsar el agua, mientras que el vertical incorpora una bomba que inyecta el agua y otra que la extrae.
Ambos cuentan con guías de construcción, los horizontales se emplean con frecuencia en plantas de tratamiento de México y los verticales se han trabajado más en Europa, por lo que la aportación de INTiS, según Arias, son adecuaciones hidráulicas patentadas, pequeños cambios que benefician el funcionamiento del sistema.
En Morelos, el equipo adapta el diseño polaco con materiales filtrantes y plantas de la región, y como algunos tubos de gran grosor que usa no se consiguen con facilidad en el mercado local, Arias los sustituyó por tambos con cierre hermético para alojar las bombas, con apoyo de estudiantes y personal técnico del instituto. Esa adaptación responde a lo que Warężak plantea para México, “no se trata de llevar a México soluciones prefabricadas de Europa, sino de crear algo nuevo en conjunto”.
El prototipo tiene fines demostrativos y educativos, y respalda la licenciatura en Ingeniería en Energías Renovables que ofrece el IER. “Me apasiona la oportunidad de salir de los laboratorios y trabajar a esta escala, tener algo físico donde los estudiantes puedan observar que sí existe, que no viene de una foto”, comentó Arias.
Con el IPN, la ruta prevista contempla una instalación demostrativa en una zona rural y su posterior réplica. Warężak indicó que en esta etapa lo primero es generar confianza entre los investigadores, y que el componente de negocio se definirá después.
Con un prototipo en Morelos que forma estudiantes y conversaciones con el IPN que apuntan a las zonas rurales, la cooperación entre México y Polonia toma la forma de una tecnología que se adapta, se prueba y se replica, con investigadores de ambos países trabajando en conjunto y con el negocio como paso posterior a la confianza.
Entérate de las noticias más importantes en el mundo de los negocios dando click aquí
¡Síguenos en nuestro perfil oficial de Linkedin!



