La tercera es la vencida; Sheinbaum y Morena dan espaldarazo a Rocha Moya
- Poder México
- agosto 24, 2026
- Gobierno
- Claudia Sheinbaum, México, Morena, Rubén Rocha Moya
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Itzel Alaniz
Tres oportunidades tuvo Rubén Rocha Moya de agradecer y sostener el apoyo que Morena le dio en diferentes ocasiones ante los señalamientos en su contra de nexos con el narcotráfico. El exgobernador sinaloense tomó decisiones que le terminaron por costar el apoyo de la propia presidenta Claudia Sheinbaum.
La primera ocasión, cuando fue acusado por el narcotraficante Ismael ‘Mayo’ Zambada de haber participado en su captura y deportación ilegal a Estados Unidos. El entonces presidente Andrés Manuel López Obrador cerró filas con todos los políticos morenistas en respaldo a Rocha Moya.
Luego, fue solicitado por la justicia estadounidense, quien desde Nueva York aseguró que tenía relación con el Cartel de Sinaloa. La propia presidenta salió a defenderlo, Moya solicitó licencia para separarse del cargo y la mandataria mexicana no se cansó de defenderle de los señalamientos.
Pero luego de más de 100 días, el exgobernador retomó el cargo, sin avisarle a la jefa del Ejecutivo nacional. A diferencia de su primera salida del gobierno, cuando contó con el apoyo y respaldo de su partido, Rocha Moya volvió sin quienes entonces lo arroparon.
Apenas retomó la gubernatura de Sinaloa, Claudia Sheinbaum publicó un tweet sin destinatario, pero por el contexto parecía dirigido a él. Calificó la decisión como un acto de “interés personal por encima de los intereses del pueblo y arrogancia”.
Además, gobernadores de 23 entidades respaldaron a la presidenta y al legado de Andrés Manuel López Obrador, mientras dejaron de lado a Rocha Moya. También le hicieron un llamado a actuar con “madurez, responsabilidad y congruencia”.
Ante este escenario, Rocha Moya no tuvo más opción que pedir nuevamente licencia y regresar tras bambalinas. Creyó que tendría el mismo respaldo con el que salió del gobierno; sin embargo, esta vez ocurrió lo contrario.
Hay dos reflexiones sobre este caso. Por un lado, resulta difícil creer que Rubén Rocha Moya actuara solo. Alguien tuvo que conocer, al menos, su decisión de regresar y quizá respaldarla. ¿Quién? Esa es la duda. Versiones especulan que la presidenta estaba enterada; otros sostienen que la decisión recibió respaldo desde Palenque.
Por otro lado, Claudia Sheinbaum tendrá que marcar límites más claros dentro de su gobierno para evitar que las decisiones individuales de sus funcionarios compliquen aún más la relación con Estados Unidos.
Mientras tanto, Andrés Manuel López Beltrán abrió un nuevo frente contra el principal socio comercial de México, el hijo del expresidente AMLO exige al gobierno estadounidense la destitución del secretario Marco Rubio y de Christopher Landau, exembajador de EU en México, además de pedir explicaciones por el retiro de su visa.
Las decisiones del hijo de Andrés Manuel ya habían colocado a la administración de Sheinbaum en una posición incómoda. Ahora se sumaba la de Rocha Moya de volver al cargo, otro episodio con posibles repercusiones para el país.
Aunque ambos actúen bajo el argumento de que se trata de decisiones propias, sus actos envuelven a la presidenta y a la relación bilateral. Por ello, Sheinbaum tendrá que dejar claro hasta dónde llega la autonomía de sus funcionarios y dónde comienza la responsabilidad del gobierno federal.
Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa y aseguró que no tuvo conocimiento previo de la decisión del mandatario estatal.
“La verdad no me parecía pertinente, por decirlo menos. Y la Secretaría de Gobernación emitió un comunicado diciendo que esta era una decisión personal del gobernador, que no había tenido que ver el Gobierno de México”, afirmó durante su conferencia de prensa matutina.
Donde manda capitana, no gobierna marinero.
En tanto, Sheinbaum solicitó al Congreso sinaloense que quien asuma el gobierno estatal deberá garantizar la gobernabilidad de Sinaloa durante el proceso electoral de 2027 y hasta la entrega del gobierno a la persona que resulte electa.
Posteriormente, una vez realizada la elección, el gobernador interino permanecerá en el cargo hasta el cambio de administración. Durante la conferencia, consultó la fecha en la que ocurrirá la transición y estimó que quedará aproximadamente un año de gobierno para quien sea designado por el Congreso local.
“Entonces, una vez que vaya la elección, pues el cambio de gobierno. Entonces, sería prácticamente un año, más o menos, un poquito más de gobierno, quien tuviera que o quien elige el Congreso local, quien decide el Congreso local para llevar a cabo este periodo de gobierno”, detalló durante su conferencia.
Ante la decisión que deberá tomar el Congreso local, Sheinbaum evitó mencionar algún nombre y planteó las características que debería tener quien ocupe temporalmente la gubernatura.
“Sencillamente que sea una persona con la capacidad, la honestidad, el profesionalismo y la entrega al pueblo de Sinaloa que se requiere. Eso es mi única posición, como pudiera ser la posición de cualquier mexicana o mexicano o cualquier sinaloense, y tendrán que decidirlo el día de hoy, de acuerdo con lo que establece la Constitución del gobierno de Sinaloa”, afirmó.


