No es asunto menor: Luisa Alcalde ‘apunta’ contra comunicadores en el segundo país más peligroso para ejercer periodismo

Itzel Alaniz

Es preocupante que Luisa María Alcalde, consejera jurídica del Ejecutivo Federal, mantenga listas de periodistas críticos bajo el argumento de que forman parte de supuestos análisis. Pero desde, además, es la Cuarta Transformación la que normaliza estas prácticas que colocan a los periodistas bajo la lupa y los clasifican según su postura frente al poder.

Para hacer memoria, en enero de 2024, durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, un grupo de personas obtuvo y difundió información personal de alrededor de 300 periodistas que cubrían las conferencias matutinas. Entre los datos expuestos aparecieron números telefónicos, domicilios, identificaciones y otros datos personales.

El caso mostró los riesgos que implica concentrar información personal de periodistas en manos del Estado. También dejó una pregunta pendiente: ¿qué hace el gobierno para proteger a quienes ejercen el periodismo cuando sus propios registros contienen información que puede ponerlos en riesgo?

México es el segundo país del mundo más peligroso para ejercer el periodismo, de acuerdo con Reporteros Sin Fronteras, solo por debajo de Palestina, que actualmente enfrenta un conflicto. Lo extraño es que México no atraviesa el mismo contexto que Palestina.

El 2026 pinta para ser un año preocupante para el gremio, ya que hasta el momento van siete asesinatos de periodistas en el país y dos amenazas recientes contra David Jiménez, de Oaxaca, y Estefanía Galicia, de la alcaldía Xochimilco.

Al gobierno, sea del color que sea su chaqueta, no le interesa la protección de los periodistas. En lugar de documentar estos casos preocupantes, se atreve a exhibir a los críticos. Para su comodidad, prefiere que haya periodistas sin criterio ni pensamiento crítico. Sería cómodo que esos asientos los ocupen periodistas al estilo de Molécula, quienes prefieren hacer preguntas sin sentido y repetir una y otra vez los discursos oficialistas.

La prensa crítica es importante. Es quien cuestiona al poder, señala sus errores y pone sobre la mesa los problemas que el gobierno preferiría ignorar. Sin periodistas que incomoden, el poder solo escucha su propio discurso.

Por eso, una lista como la que publicó Luisa María Alcalde no es un asunto menor. Hoy, la publicación de una lista de periodistas y medios que el gobierno identifica como “opositores” vuelve a encender esa preocupación. No es menor que desde el poder se clasifique a periodistas según su postura política o editorial.

El periodismo no necesita la aprobación del gobierno. Necesita garantías para ejercer su trabajo con libertad. Necesita poder preguntar, cuestionar y señalar sin miedo a convertirse en el siguiente nombre de una lista. La prensa crítica no es enemiga del gobierno. Su función consiste, precisamente, en incomodarlo cuando sea necesario.