Residuos Expo acelera la transición hacia un modelo de gestión de residuos de clase mundial en CDMX.

En el marco de la inauguración de Residuos Expo 2026, celebrada este 3 de marzo, el Gobierno de la Ciudad de México reveló una meta histórica para la gestión de desechos urbanos.

El titular de la Secretaría de Obras y Servicios (SOBSE), el Arq. Raúl Basulto, informó que la administración tiene como objetivo central lograr la transformación del 50% de los residuos generados en la metrópoli durante el presente sexenio.

Este compromiso busca modernizar la infraestructura actual y fortalecer la colaboración con especialistas y empresas tecnológicas para convertir a la capital en un referente de eficiencia industrial y aprovechamiento de materiales bajo un esquema de economía circular.

La estrategia se apoya en la consolidación de la Agencia de Gestión Integral de Residuos (AGIR), organismo que funge como ente rector para transitar de un modelo de servicios urbanos tradicionales hacia una visión de sostenibilidad ambiental integral.

Según la secretaria de Medio Ambiente local, la Lic. Julia Álvarez Icaza, la AGIR coloca a la Ciudad de México a la vanguardia internacional, permitiendo que la gestión de residuos se alinee con las tendencias globales de valorización de recursos.

Este cambio de paradigma es respaldado por la SEMARNAT, que enfatiza la necesidad de que los organismos municipales adopten una responsabilidad compartida con el plan federal para revertir el modelo de consumo lineal.

El evento, que se extiende hasta el 5 de marzo, destaca por la apertura de un pabellón exclusivo dedicado al reciclaje, donde se reúnen recolectores y transformadores para optimizar la cadena de valor.

Jorge Arizmendi, director de la expo, subrayó que el sector enfrenta una presión creciente por cumplir con las metas ESG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) y normativas de trazabilidad más estrictas.

Ante el incremento en el volumen de desechos, la Ciudad de México apuesta por la innovación tecnológica y la optimización de costos para generar valor a partir de residuos electrónicos, químicos y sólidos urbanos, consolidando una infraestructura capaz de sostener el crecimiento de la ciudad.