Banxico perfila nuevos recortes si la inflación ‘se consolida’; pausa fue táctica

El Banco de México (Banxico) dejó abierta la puerta a nuevos recortes en la tasa de interés, luego de que la pausa decidida en febrero respondió a factores coyunturales y no a un cambio en el rumbo del ciclo monetario, afirmó el jueves la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja al presentar el Informe Trimestral.

La decisión de mantener sin cambios la tasa fue, explicó, una medida para evaluar el impacto de los ajustes fiscales implementados a inicios de año y confirmar que el aumento en algunos precios no generara efectos de segundo orden. Sin embargo, la Junta de Gobierno mantiene la disposición de retomar los ajustes a la baja si la trayectoria de la inflación lo permite y las condiciones macroeconómicas lo justifican.

“En la medida en que este periodo de ajuste en precios relativos transcurra sin que se materialicen efectos de segundo orden y conforme las condiciones macroeconómicas lo ameriten, valoraríamos realizar ajustes adicionales a la tasa de referencia”, sostuvo la gobernadora.

Rodríguez Ceja defendió que, aun con los recortes iniciados el año pasado, la postura monetaria continúa en terreno restrictivo. Recordó que la tasa alcanzó un máximo de 11.25% en 2023 y permaneció en ese nivel por un periodo prolongado, mientras la tasa real se mantiene alrededor de 3.1%, todavía por encima del punto medio del rango estimado como neutral.

Subrayó que la política monetaria no puede evaluarse únicamente comparando la tasa real con una estimación puntual de la tasa neutral, pues esta última es una variable no observable y sujeta a incertidumbre. La conducción, dijo, requiere analizar de forma integral la inflación, sus determinantes, las expectativas y el entorno económico, considerando además que los efectos de las decisiones monetarias operan con rezagos que pueden extenderse hasta dos años.

En el frente de crecimiento, el banco central revisó al alza su previsión para 2026 a 1.6%, apoyado en una mejor base de comparación al cierre del año previo. No obstante, anticipó que la inversión se mantenga débil en la primera mitad del año ante la incertidumbre comercial y la próxima revisión del T-MEC, en un entorno donde persistirán condiciones de holgura en la economía.

Inflación, choques acotados y convergencia en 2027

En materia de precios, la gobernadora explicó que la inflación atraviesa un periodo de mayor estabilidad, reflejo de menores presiones inflacionarias y del efecto acumulado de la postura restrictiva aplicada desde 2022.

El incremento en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) impactó de manera focalizada a ciertos productos alimenticios y su efecto, aseguró, se materializó prácticamente en su totalidad durante enero. Agregó que se trató de un ajuste de una sola vez, sin evidencia de contagio generalizado hacia otros precios.

En cuanto a los aranceles, si bien podrían generar presiones en mercancías no alimenticias, el impacto sería limitado debido a la baja proporción de fracciones afectadas y a la posibilidad de sustitución o absorción de costos.

La inflación general y la subyacente convergerían a la meta de 3% en el segundo trimestre de 2027, escenario que incorpora la persistencia observada en los servicios y los posibles efectos rezagados de cambios arancelarios.

Rodríguez Ceja enfatizó que, pese al inicio del ciclo de recortes, la postura monetaria ha permanecido claramente restrictiva durante más de tres años y seguirá incidiendo en el proceso de formación de precios.

“Para una conducción adecuada y congruente de la política monetaria, debemos evaluar de manera integral las condiciones macroeconómicas para propiciar la convergencia de la inflación a la meta, a la vez que se procura un ajuste ordenado de la economía”, señaló.