Hey Banco se desvincula del sector fintech; afirma competir con “los grandes” y no con neobancos

La entidad, con sede en Monterrey, Nuevo León, prefiere alejarse de la llamada ‘guerra de tasas’, la competencia en la que instituciones disputan la atracción de clientes a través de atractivos retornos a las cuentas de ahorro.


Hey Banco decidió romper con el libreto que ha marcado el auge de los neobancos en México en los últimos años. La entidad trazó un diferencial clara: no quiere ser parte del ecosistema fintech que compite con rendimientos agresivos y productos aislados, por el contrario, busca posicionarse como un banco digital completo que dispute clientes directamente a la banca tradicional.

El anuncio de Hey Banco llegó en un momento en el que jugadores como Revolut y otras plataformas digitales intensificaron la competencia por captar usuarios a través de tasas de ahorro de hasta 15%, mientras los bancos tradicionales mantienen estructuras más conservadoras y procesos presenciales aún dominantes.

“Nosotros no estamos construyendo una app para complementar a otro banco. Queremos ser el banco principal del cliente, donde tenga todo, ahorro, crédito, inversiones, seguros y productos empresariales, todo desde el celular”, afirmó Manuel Rivero, director general de Hey Banco, durante la presentación de su nueva etapa institucional independiente.

“Ellos venden un producto. Nosotros queremos construir patrimonio. Ahí está la diferencia”, mencionó.

De acuerdo con el CEO, la entidad arrancó como banco independiente con un capital inicial de 2,000 millones de pesos y una base de 500,000 clientes, herencia de su etapa como brazo digital de Banregio. Aunque seguirá formando parte del mismo grupo financiero, operará con gobierno corporativo, balance y estrategia propios.

Desde su perspectiva, el mercado sobreestimó el alcance real de las fintech. Rivero críticó el modelo de negocio que domina entre los nuevos competidores digitales.

“Si esas empresas tuvieran la capacidad tecnológica para ofrecer todos los productos bancarios, ya lo estarían haciendo. No se enfocan solo en tarjetas o en un par de créditos porque quieran, sino porque no pueden construir más. Por eso tienen que ser tan agresivos en precio y terminar regalando dinero”, aseguró.

Rentabilidad desde el día uno y fuera de la guerra de tasas

Hey Banco presumió un rasgo poco común en el sector digital, nació rentable. La institución aseguró que su operación inició con utilidades positivas y con un nivel de captación que supera con holgura su colocación actual de crédito.

La estrategia contrastó con la de muchos neobancos, que privilegiaron el crecimiento acelerado aún a costa de pérdidas recurrentes financiadas con capital de riesgo.

“Somos el primer banco en México que arranca rentable desde el primer día”, subrayó Rivero.

Para este año, la institución proyecta un crecimiento del crédito de entre 20 y 30%, mientras que su utilidad podría expandirse entre 70 y 90%, una cifra que calificó como muy por encima del promedio del sistema financiero.

Señaló que dicha solidez explica, en parte, por qué Hey Banco decidió mantenerse al margen de la llamada guerra de tasas, fenómeno que se intensificó con la entrada de jugadores internacionales al mercado mexicano.

“Hoy hay ofertas de 15%, pero con topes de 25,000 pesos. Nuestro esquema paga alrededor de 7.5% sin límite de monto. Nuestro cliente objetivo es distinto, personas que buscan algo más que mover su dinero de una app a otra cada tres meses”, explicó el directivo.

La institución reconoció que no necesita salir a comprar depósitos, ya que cuentan con un excedente de captación cercano a 4,000 millones de pesos, suficiente para financiar varios años de crecimiento en cartera crediticia.

“Ese modelo de atraer clientes solo por tasa genera migraciones masivas de dinero, hoy están contigo y mañana se van. Son clientes golondrinos”, describió Rivero.

“Eso no construye valor ni estabilidad. Nosotros buscamos relaciones financieras de largo plazo”, añadió.

Desde su óptica, el debate sobre rendimientos pierde relevancia frente a otro factor, la capacidad de ayudar a los usuarios a administrar mejor su dinero.

“El patrimonio no se construye ganando más, sino gastando mejor. La banca digital tiene que evolucionar hacia ahí”, añadió.

PyMEs, inteligencia artificial y la competencia real

El corazón de la estrategia de crecimiento de Hey Banco está en el crédito a pequeñas y medianas empresas (pymes), un segmento que, a su juicio, quedó atrapado entre dos extremos: por un lado, bancos tradicionales con procesos lentos y fintech enfocadas en préstamos de bajo monto y alto costo.

En 2024, la cartera PyME de la institución creció 50% y mantiene un índice de morosidad de 3.8%, inferior al promedio del sistema financiero. Además, presumió una ventaja operativa clave, la apertura de cuentas empresariales completamente funcionales en un solo día.

“En un banco tradicional, una empresa puede tardar más de un mes en abrir una cuenta. Con nosotros, en el mismo día puede estar operando. Eso es un problema enorme para miles de negocios y ahí hay una oportunidad real”, comentó.

La apuesta de Hey Banco, dijo, combina la experiencia de Banregio en financiamiento empresarial con una infraestructura tecnológica diseñada para operar sin sucursales. Además señaló que la institución busca colocarse en un punto intermedio como créditos mayores a los que ofrecen las fintech, pero con procesos mucho más ágiles que los de la banca convencional.

A ello sumó el desarrollo de herramientas basadas en inteligencia artificial, con las que Hey Banco planea ofrecer a sus usuarios un “coach financiero” capaz de analizar hábitos de consumo y sugerir decisiones para mejorar el ahorro y la inversión.

“Ya resolvimos la conveniencia. Ahora vamos por la inteligencia del producto”. La pregunta es cómo acompañar al cliente para que tome mejores decisiones financieras”, dijo.

La institución también dejó abierta la puerta a una eventual salida a bolsa, posibilidad que ahora existe al operar como banco independiente.

“No es algo automático. Dependerá del costo del capital y del desempeño del banco. Podría ser una emisión pública, privada o incluso no ser necesaria si el crecimiento se financia con utilidades”, explicó Rivero.