Los mexicanos tienen más interés por invertir, menos hábito de ahorro y atraviesan un riesgo creciente en redes sociales: Santander México
- Poder México
- enero 8, 2026
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El interés de los mexicanos por aprender sobre inversiones crece con fuerza, pero lo hace en un terreno desigual: bajos niveles de ahorro, una fuerte dependencia del efectivo y un ecosistema digital saturado de información financiera que no siempre es confiable. Así lo reveló el estudio global de Santander “El Valor de Aprender: Perspectivas globales sobre la educación financiera”, que mostró a una población cada vez más interesada en poner a trabajar su dinero, pero que aún carece de bases sólidas para hacerlo de forma informada.
De acuerdo con la investigación, realizada por Santander e Ipsos a más de 20 mil adultos en 10 países, poco más del 60% de los mexicanos no ahorra o ahorra menos del 10% de su ingreso. Aun así, las inversiones se posicionan como el principal tema sobre el que la población quiere aprender, por encima incluso del ahorro y del uso de tarjetas de débito y crédito.
Para Fernando Ávila Bojalil, director de Asuntos Públicos y Responsable de Educación Financiera de Banco Santander México, este fenómeno no es una señal negativa, sino un síntoma de cambio.
“Rompe con la idea de que invertir es sólo para quien tiene mucho dinero o un conocimiento especializado sobre la bolsa de valores. Para invertir primero tengo que ahorrar, y para invertir tengo que hacerlo en un canal formal, y eso es algo positivo”, explicó en entrevista con Poder México.
El estudio reveló que 66% de los mexicanos quiere aprender más sobre el ahorro, mientras que 60% se percibe como bien informado en temas financieros, aunque sólo 36% respondió correctamente una pregunta básica sobre inflación.
Esta brecha entre percepción y conocimiento real se repite a nivel global y refleja, según Santander, un escenario en el que el interés por mejorar la salud financiera existe, pero no siempre va acompañado de información suficiente para tomar decisiones acertadas.
Y es que uno de los principales retos que enfrenta México es la persistencia del ahorro informal. Tandas, dinero guardado en casa o fuera del sistema financiero siguen siendo prácticas comunes, lo que limita la posibilidad de que esos recursos generen rendimientos o se canalicen hacia instrumentos de inversión.
“Si yo quiero poner a trabajar ese dinero, me tengo que ir al sector formal y eso es algo positivo. Desgraciadamente en México todavía permanece mucho el ahorro informal”, señaló Ávila Bojalil.
Este contexto se cruza con otro dato relevante del estudio: México es el único país donde el uso de tarjetas de débito y crédito aparece como el tercer tema que más interés despierta para aprender.
Para Santander, esto refleja una intención clara de la población por migrar del efectivo a otros medios de pago, aunque todavía con dudas sobre su uso adecuado.
Además, más de nueve de cada 10 personas en el país reconocen los beneficios de la educación financiera y estarían dispuestas a buscar más información antes de tomar decisiones relevantes sobre su dinero. De hecho, México se ubica entre los países donde más personas buscarían asesoría profesional antes de invertir.
Redes sociales: entre la educación y la desinformación financiera
El creciente interés por aprender sobre inversiones coincide con una preferencia marcada por los canales digitales. La encuesta mostró que las personas quieren aprender a través de plataformas en línea y redes sociales, lo que abre oportunidades, pero también riesgos.
“Redes sociales puede ser una gran herramienta para aprender, pero también es un canal abierto donde cualquier persona puede dar recomendaciones de inversión”, advirtió el directivo de Santander.
Ávila Bojalil subrayó que uno de los mayores desafíos actuales es ayudar a la población a distinguir entre contenidos informativos y aquellos que responden a intereses comerciales ocultos.
“Cuando yo escucho a un influencer empujándome a adquirir cierto producto, ahí es cuando ya dudo, porque ya hay una agenda detrás y no necesariamente está en mi mejor interés”, afirmó.
En contraste, explicó que los contenidos de educación financiera impulsados por instituciones reguladas no buscan vender productos, sino mejorar la toma de decisiones.
“El fin de la educación financiera es empoderar a las personas, no empujarlas a adquirir un producto. A la gente no le conviene estar sobreendeudada ni invertir sin entender, y a los bancos tampoco”, señaló.
Actualmente, Santander reportó que más de cinco mil usuarios al día acceden a sus contenidos de educación financiera en redes sociales, como parte de una estrategia para acercar conceptos básicos de manera sencilla y cotidiana.
Educación financiera digital y acceso abierto
Como parte de este enfoque, Santander lanzó en México un curso de “Salud Financiera” a través de Santander Open Academy, una plataforma de aprendizaje digital con valor curricular.
El curso aborda desde presupuesto y ahorro hasta inversiones, seguros y retiro, y puede realizarse a ritmo propio desde dispositivos móviles o computadoras.
“Es un curso gratuito, no necesitas ser cliente del banco y, si alguien buscara algo de esta magnitud en el mercado, pagaría más de dos mil pesos”, destacó Ávila Bojalil.
El estudio también confirmó que sólo dos de cada diez personas recuerdar haber recibido educación financiera en la escuela, aunque quienes sí la tuvieron muestran mejores hábitos financieros. Aun así, la población identifica la educación financiera como la segunda materia más importante que debería enseñarse en las escuelas, sólo por debajo de matemáticas.
México, además, destacó como el país donde más padres considerarían la educación financiera como un factor decisivo para elegir la escuela de sus hijos, una señal clara de que el tema ha dejado de ser accesorio para convertirse en una demanda social.
“Siempre es buen momento para aprender, pero hay que quitar el tabú de hablar de dinero en la casa, en la mesa familiar, y aprovechar las herramientas digitales que ya existen”, sostuvo el directivo.
“La educación financiera es una herramienta muy potente que puede cambiar la vida de muchos mexicanos”, concluyó Fernando Ávila Bojalil.



