Movilidad inteligente: El automóvil chino se consolida como nuevo territorio para la industria tecnológica
- Rocío Novoa
- octubre 22, 2026
- Tecnología
- Automóvil, China
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En las calles de Shenzhen, los AITO son solo una muestra de como las empresas tecnológicas están ganando espacio en la industria automotriz.
Por Rocío Novoa Valdebenito
Shenzhen, China. El volante gira sin que el conductor tenga las manos en él. El automóvil avanza entre otros vehículos y motocicletas por las calles de Dongguan, mientras una pantalla reproduce digitalmente parte del entorno que lo rodea. Desde el interior, los pasajeros observan cómo el sistema ejecuta maniobras de dirección, aceleración y frenado.
La escena forma parte de una prueba de conducción realizada durante una visita al ecosistema automotriz Harmony Intelligent Mobility Alliance (HIMA), desarrollado por Huawei junto con otros fabricantes chinos, protagonizando una de las transformaciones que atraviesa la industria: empresas tradicionalmente vinculadas con las telecomunicaciones, el software y la electrónica que participan ahora en funciones que determinan tanto el comportamiento de los vehículos como la experiencia de sus ocupantes.
El fenómeno también resulta visible fuera de los entornos de exhibición. En las calles de Shenzhen, la presencia de automóviles AITO, una de las marcas vinculadas con Huawei, ofrece una referencia cotidiana de esta integración tecnológica. Su fabricante, Seres, informó que la marca superó el millón de vehículos entregados durante 2026, una cifra acumulada que permite dimensionar su expansión comercial en China.
Pero las capacidades de conducción son apenas una parte de lo que incorporan estos vehículos. En el interior aparecen asientos capaces de reclinarse hasta posiciones de gravedad cero, que dan masajes, brindan iluminación ambiental que recrea un cielo estrellado y sistemas de entretenimiento que permiten proyectar películas.
Detrás de esas funciones se encuentra una combinación de sensores, software, componentes electrónicos y sistemas de administración energética. Su integración revela cómo la competencia automotriz comienza a extenderse hacia capacidades tecnológicas que no siempre son desarrolladas por las empresas responsables de fabricar el vehículo.

La tecnología gana espacio dentro del automóvil
Uno de los aspectos más relevantes del modelo impulsado por Huawei es la profundidad de su participación en el desarrollo de vehículos.
A diferencia de una relación convencional de suministro de componentes, HIMA articula alianzas en las que la tecnológica interviene en distintas etapas de integración de sistemas, desarrollo de productos y comercialización.
AITO, creada mediante la colaboración con Seres, constituye uno de los primeros ejemplos de este esquema. La relación comenzó con una participación profunda de Huawei en el diseño, la fabricación y las actividades comerciales, aunque las responsabilidades de los socios han evolucionado conforme el negocio adquiere mayor independencia.
La estrategia se extiende a otros fabricantes chinos. A través de HIMA, Huawei también colabora con JAC Group en el desarrollo de Maextro, una marca orientada al segmento de ultralujo; con Chery en Luxeed, enfocada en vehículos electrificados; y con BAIC en Stelato, dirigida al mercado de automóviles ejecutivos. Así participan en distintas categorías mediante alianzas con fabricantes que conservan sus propias capacidades industriales.
El modelo permite a la compañía ampliar su presencia en el mercado sin depender de una sola marca ni asumir por completo la fabricación de los vehículos.
Para las automotrices, representa una vía para incorporar capacidades de software, conectividad y asistencia a la conducción, mientras la tecnológica encuentra nuevos espacios para comercializar e integrar sus desarrollos.
El resultado es una estructura en la que la marca del automóvil y el origen de sus principales tecnologías no necesariamente coinciden. La fabricación permanece vinculada con compañías automotrices, mientras compañías como Huawei participan en el desarrollo e integración de sistemas que intervienen en la conducción, la conectividad, la gestión de energía y el entretenimiento.
Los sistemas avanzados de asistencia combinan información procedente de cámaras, radares y otros sensores para interpretar las condiciones del entorno y ejecutar determinadas maniobras al conducir.
La prueba, que se realiza en el Dongguan International Automobile City, permite observar su funcionamiento autónomo en condiciones de tránsito urbano, con vehículos y motocicletas compartiendo la vía.
La transformación también se percibe al ocupar los asientos de un Maextro, la propuesta de ultralujo desarrollada por Huawei y JAC. En este segmento, la tecnología deja de concentrarse únicamente en las funciones de conducción para intervenir en la forma en que los pasajeros utilizan el espacio interior. Los sistemas de confort y entretenimiento buscan convertir el auto en un lugar que también permita descansar, trabajar o disfrutar de actividades no necesariamente típicas.

Para fabricantes y empresas tecnológicas, este escenario representa nuevas posibilidades de diferenciación en segmentos donde el diseño, el confort y las funciones digitales adquieren un peso creciente en la decisión de compra. Pero una de las contribuciones menos visibles se encuentra en la administración de energía.
Durante el recorrido se explicó que Huawei puede integrar baterías adquiridas a proveedores especializados y añadir sus propios sistemas de gestión, encargados de supervisar aspectos de su funcionamiento. Además, durante la presentación de la estrategia de la compañía en el marco del séptimo Global Installer Summit, realizado en China, la división Digital Power pondrá especial énfasis en soluciones de electromovilidad y desarrollo automotriz.
Esta distinción es importante porque permite separar la fabricación de las celdas de batería del desarrollo de la electrónica y el software que intervienen en su operación. La participación tecnológica depende de producir componentes físicos y desarrollar los sistemas que permiten integrarlos y administrarlos dentro del vehículo.
En conjunto, estas capacidades reflejan una evolución de la cadena de valor automotriz. El desarrollo de un automóvil ya no se concentra solo en la mecánica, la carrocería o los procesos de manufactura.
Su software, electrónica y gestión energética adquieren mayor relevancia, mientras las alianzas entre fabricantes y empresas tecnológicas definen nuevas formas de organizar su producción.
Una transformación que enfrenta barreras fuera de China

El crecimiento de AITO ofrece una referencia de la escala que puede alcanzar este modelo de colaboración en su mercado de origen. La presencia de sus vehículos en las calles, junto con las entregas acumuladas reportadas por Seres, muestra que las tecnologías observadas durante el recorrido no se limitan a prototipos o ejercicios de exhibición.
Sin embargo, trasladar esta propuesta a otros países supone desafíos diferentes a los que enfrenta su desarrollo tecnológico. La comercialización internacional exige resolver aspectos regulatorios, costos de importación, distribución y disponibilidad de servicios especializados, particularmente cuando los vehículos incorporan sistemas electrónicos y digitales que requieren mantenimiento y diagnóstico específicos.
México representa un mercado donde esas condiciones adquieren especial relevancia. Los aranceles aplicables a determinados vehículos importados, los costos logísticos y la necesidad de contar con una red de atención posventa podrían influir en la viabilidad comercial de automóviles equipados con estas tecnologías.
Y, a diferencia de otros dispositivos electrónicos, un automóvil requiere disponibilidad de refacciones, personal técnico capacitado, instalaciones especializadas y mecanismos de atención capaces de acompañar su funcionamiento durante años.
Por eso, la incorporación de sistemas avanzados de conducción y gestión energética también plantea exigencias de diagnóstico y mantenimiento.
La experiencia en Dongguan permite observar una transformación que ya tiene manifestaciones comerciales en China.
Desde el volante que ejecuta maniobras automatizadas hasta los sistemas de masaje, entretenimiento y administración de baterías, las tecnologías incorporadas en estos automóviles muestran cómo se amplía el papel de las empresas electrónicas y de software dentro de una industria históricamente dominada por fabricantes tradicionales.
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