Vivienda para el Bienestar beneficirá a millones de familias y a la inversión

Itzel Alaniz

El programa Vivienda para el Bienestar busca beneficiar a 12 millones de familias durante el sexenio y ampliar la construcción de vivienda social. La estrategia también pretende movilizar recursos para el sector de la construcción, generar empleos y facilitar el acceso a créditos.

La presidenta Claudia Sheinbaum elevó la meta nacional a 1.8 millones de viviendas nuevas. El programa también incluye 1.8 millones de créditos para mejoramiento, 1 millón de escrituras y 5 millones de reestructuras o liquidaciones de créditos que las familias no pueden pagar.

El volumen de recursos que requiere la construcción de nuevas viviendas convierte al programa en una de las principales apuestas económicas del Gobierno federal. La demanda de materiales, maquinaria, transporte y mano de obra también alcanza a distintas ramas de la construcción.

Puebla concentra más de 44 mil millones de pesos

Puebla tiene una meta de 74 mil viviendas, superior a las 48 mil casas que el Gobierno federal planteó al inicio del programa. La inversión para alcanzar ese objetivo supera los 44 mil millones de pesos, de acuerdo con información de Presidencia.

El Infonavit, el Fovissste y la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) participan en el programa y atienden a distintos sectores de la población.

El plan de Puebla también incluye acciones para mejorar viviendas, entregar escrituras y atender créditos con problemas de pago.

La construcción de los nuevos hogares demanda cemento, acero, vidrio, productos eléctricos, maquinaria y servicios de transporte. También requiere trabajadores de distintos oficios y profesionales relacionados con la construcción y el desarrollo inmobiliario.

Una meta nacional de 1.8 millones de viviendas

El Gobierno federal elevó la meta inicial del programa hasta 1.8 millones de viviendas nuevas para el sexenio.

A esa cifra suma 1.8 millones de créditos para mejorar viviendas existentes. El programa también contempla 1 millón de escrituras y 5 millones de reestructuras o liquidaciones de créditos que las familias consideran impagables.

La estrategia atiende dos problemas: el acceso limitado a vivienda nueva y las dificultades económicas de familias que ya tienen un crédito hipotecario.

El Gobierno federal plantea viviendas de al menos 60 metros cuadrados, con dos recámaras, sala, comedor, cocina y baño. También exige servicios básicos y una ubicación cercana a centros de trabajo, escuelas y transporte.

Construcción y empleo

La magnitud del programa puede generar actividad para empresas dedicadas a la construcción, producción de materiales, transporte y servicios profesionales.

Cada vivienda requiere insumos y trabajadores. La construcción de conjuntos habitacionales también demanda infraestructura, servicios urbanos y conexiones de agua, electricidad y drenaje.

El programa de mejoramiento amplía ese efecto hacia pequeños negocios y trabajadores independientes. Pintores, albañiles, electricistas, plomeros, instaladores y otros oficios pueden participar en las obras de reparación y ampliación de viviendas.

El componente financiero también tiene peso. Las reestructuras y liquidaciones de créditos pueden reducir las obligaciones de familias con problemas de pago y facilitar la conservación de su patrimonio.

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